Cientos de pobladores bajan protestando por los cerros de Viña del Mar en la antesala del Festival. Imagen: El Espectador.

Por un marzo popular y combativo

Proceso constituyente, salvavidas del asesino Piñera

Editorial, edición n° 89 (marzo, 2020) de Periódico El Pueblo.

Este mes de marzo, inaugurado con un nutrido calendario de protestas y movilizaciones, es una muestra del potencial de lucha que anida en nuestro pueblo, rebelión que responde a la crisis del imperialismo y de su engendro permitido en las naciones oprimidas, el capitalismo burocrático. Esta agenda de protestas nos muestra el correcto camino del pueblo para desarrollar la rebelión popular iniciada el 18 de octubre de 2019, en oposición al camino burocrático del plebiscito que la reacción prepara para el 26 de abril de 2020.

Pero ¿de dónde viene la rabia de los más pobres? Del sistema económico y político de nuestro país, un capitalismo atrasado que, por un lado, amamanta a rancios latifundistas y groseros monopolios parásitos que viven de la renta (es decir, del trabajo de otros), mientras por otro lado empobrece y desnutre a los hijos de nuestro pueblo, sin siquiera poder cubrir las necesidades más elementales. 

Es por ello que el viejo Estado, negligente y criminal, niega salud, vivienda y educación, sobre todo a los más pobres. El ímpetu de la juventud popular y la indiferencia casi desquiciada de Piñera y su camarilla, transformó el miedo y la vacilación de algunos sectores del pueblo, en coraje y decisión de lucha. Incluso la brutal represión -única respuesta de un sistema descompuesto, que solo puede gargarear con la eficiencia económica y las eternas promesas de progreso-, ha sido enfrentada con más coraje, más solidaridad, más heroísmo popular, más valentía, más compañerismo, más indignación y más lucha. 

El camino del pueblo avanza, pues, con los dos pies en la calle, desarrollando la protesta popular por las demandas más sentidas, sin caer en las ilusiones electorales y constituyentes impuestas por este viejo Estado.

Imagen: Max Sobarzo.

 “Apruebo” y “rechazo”: el falso antagonismo del camino burocrático

Opuesto al camino del pueblo, el camino burocrático ha intensificado su propaganda para acarrear a las masas a participar del plebiscito del 26 de abril, con el único objetivo de conducir todo el caudal combativo de las masas hacia las urnas, hacia la misma institucionalidad impuesta por este viejo Estado que provocó la rebelión, rescatando con ello al ahogado gobierno del magnate Sebastián Piñera.

Los reaccionarios saben que sus privilegios corren peligro, mientras los oportunistas de la calaña de Boric o Tellier sacan sus cuentas para maniobrar en el estrecho espacio político que aún les queda para urdir intrigas hacia el pueblo, buscando embaucar con ilusiones constituyentes que sirven al camino burocrático. Son los bomberos de la lucha de clases, pero sólo es cuestión de tiempo para que caigan, pues los tiempos se aceleran a medida que avanza la lucha. Las protestas se vuelvan cada vez más violentas e inevitablemente las masas romperán este dique oportunista que busca frenar la lucha, porque teme el desborde de la legalidad, la organización y la protesta.

No debemos olvidar que la actual campaña por el “apruebo” tiene su origen en el fraudulento “Acuerdo por la Paz Social y la nueva Constitución”, que el 15 de noviembre de 2019 selló el pacto entre las facciones de la gran burguesía de nuestro país. Con este acuerdo lograron salvar momentáneamente a Piñera y su gobierno, que se remeció en medio de la rebelión popular.

Por ello, es importante tener presente que independiente de que gane la opción “apruebo” o la opción “rechazo”, el triunfo será para el gobierno de Sebastián Piñera, quien será reconocido por haber dado una salida legal e institucional a la crisis política que vive el viejo Estado. Incluso, suponiendo que gane la opción “apruebo”, su gobierno no va a caer, sino todo lo contrario, saldrá fortalecido, puesto que no permitirán que se toquen las bases que los hace ultra privilegiados en la sociedad a costa de la explotación y opresión de obreros, campesinos, intelectuales populares, micro, pequeños e inclusive medianos empresarios.

Una clara demostración de lo anterior, es el quórum impuesto de 2/3 para aprobar el nuevo texto constitucional, que no significa otra cosa que mantener intacto el sistema de acumulación de la facción compradora de la gran burguesía, relegando el programa de estatización de la facción burocrática. Y de esta forma mantener, por ejemplo, los 1.325 millones de pesos que ganaron “por día” como utilidades las AFP, durante 2019 las (según Fundación Sol, que representa un aumento de casi 60%).  Este botín robado a los trabajadores cada día es lo que mantendrán intacto, mientras que al pueblo se le exige que cargue el pesado costo de su caduco sistema económico y político.

Por ello se debe fortalecer y desarrollar la protesta popular, el camino del pueblo, impulsando el boicot al plebiscito: ¡no puede haber nada bueno para el pueblo en el camino que los propios explotadores han trazado!. Es necesario desechar la ilusión de que la anhelada transformación puede producirse sin golpear con fuerza al viejo Estado con la violencia revolucionaria.

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