Nos envían este comunicado desde Hualañé y ponemos una imagen referencial.

«El día jueves 19 de marzo se dio a conocer la desprotección que sufren los obreros que trabajan en las faenas de reparación de calles y aceras de Hualañé ante la pandemia del Covid – 19. Fue un trabajador el que se contactó con la Asamblea Popular para evidenciar, mediante un relato, que desde la empresa – llamada Seguriequip – sólo les entregaron agua y cloro para desinfectar junto con un folleto explicativo sobre el lavado de manos, siendo que en las faenas se encuentran trabajando, entre otras, personas mayores de 65 años, las que son más propensas sufrir complicaciones en caso de contagiarse con el coronavirus. Esta insuficiente medida no sólo es preocupante al no estar en concordancia con las recomendaciones de los médicos respecto a la propagación del contagio, sino que muestra claramente una realidad que afecta al país entero: Los pobres no pueden darse el lujo de realizar una cuarentena.

La verdad es que el Covid – 19 por sí sólo, no genera tanto temor en la población como sí lo hace el saber que el sistema de salud pública es deficiente y que este viejo Estado ha abandonado de forma sostenida. En nuestro país existen confirmados (hasta la fecha) 434 casos de coronavirus, siendo 14 de la región del Maule. A nivel mundial son 243.000 casos registrados en 170 países, con 85.000 recuperados y sólo 10.000 fallecidos. Es decir, la tasa de mortalidad es de entre 1,4% a 2%, muchísimo menor al de otros virus como el SARS del 2003 que tenía una tasa de mortalidad de un 10%.

Entonces, ¿qué es lo que más da temor? La última reforma al sistema de salud permite que el Estado destine cerca de 1.000 millones de pesos al sistema público (1,5 millones de dólares), pero al sistema privado de salud lo financia con 70.000 (103 millones de dólares). Es decir, se entrega 200 veces más dinero a un sistema privado que atiende a menos de un 30% de la población, mientras que el sistema de salud pública recibe a más del 70% de las personas y no tiene los recursos necesarios.

Otra situación que afecta a la mayoría del pueblo es el temor a perder los escasos puestos de trabajo y el no generar el dinero suficiente para poder mantener los hogares. El gobierno de turno de Piñera ha declarado que “El empleador está obligado a tomar todas las medidas para proteger la salud de los trabajadores, informando los riesgos y manteniendo las condiciones de higiene y seguridad con el fin de evitar la propagación del virus. Además, el empleador y el trabajador podrán acordar mutuamente trabajar a distancia u otro medio alternativo.”Sin embargo, en la práctica, pocas son las facilidades que dan los patrones en el caso de quienes trabajan con contrato y, como denuncian los obreros de los caminos de Hualañé, se muestra claramente que no se están dando las condiciones necesarias para cuidar de los trabajadores.

Peor situación se observa en el proletariado agrícola y campesinos pobres sin tierra, los y las temporeras, quienes abundan en nuestra región y repletan los campos de Hualañé y sus alrededores. En la mayoría de los casos, los trabajos agrícolas de temporada no cuentan de por medio con un contrato que regularice y proteja a los temporeros, siendo el trabajo “a trato” o “al día” las modalidades de pago. En estos trabajos, los terratenientes y patrones de fundo poco o nada han hecho para resguardar la salud de las masas donde, en algunos casos, apenas han puesto a disposición botellas con jabón para el lavado de manos. Por otro lado, las personas que trabajan en el campo, al no tener contrato alguno, quedan sin amparo para recibir dinero en el caso de que se queden en sus casas cumpliendo con la cuarentena. De esta forma obligan a las masas a elegir entre exponerse al contagio o caer en la rotunda miseria económica.

Así, podemos asegurar que el principal problema con la pandemia no es precisamente el contagio, sino que es el sistema de clases sociales que resguarda la salud de unos pocos ricachones a costa del trabajo de la mayoría de las clases populares que se ven obligadas a seguir trabajando para subsistir. Y en el caso de ser contagiado, quienes tienen dinero como los dueños de las empresas y de la tierra, podrán acceder a los mejores especialistas y mejores instalaciones médicas mientras que el resto se enferma. Sumado a todo lo anterior, recordar como las desgracias de nuestro pueblo son vistas como “oportunidades” por parte de las grandes empresas y los especuladores, siendo un ejemplo el que las farmacias aumenten los precios de insumos de higiene, como el alcohol gel, a $6.000 la botella pequeña.

¿Y qué ha optado por hacer el gobierno de turno de Piñera? Declarar Estado de Catástrofe, dejando en manos de los militares asesinos el cuidado de “infraestructura crítica”. En la región del Maule, el intendente Pablo Milad se acopló a la medida adoptada por el gobierno declarando: “Esto significa que puede haber toque de queda, puede haber cuarentena, van a haber medidas que se van a seguir en toda la región con un patrón común que no va a ser dirigido por los alcaldes sino que a nivel regional. El encargado será el general de Ejército Patrice Van de Maele y trabajaremos en conjunto con un fin, proteger a la comunidad de esta pandemia”. A su vez, el alcalde de Hualañé, Claudio Pucher, solicitó al general de brigada del ejército destinado a la región del Maule que se cierren los límites comunales con fuerza militar y resguardo de las 24 horas del Hospital de Hualañé y la Posta de La Huerta. Y por si fuera poco el golpe asestado contra la clase obrera y campesina, están las declaraciones de la ministra del trabajo María José Zaldívar quién propone, en caso de decretarse cuarentena nacional, que los sueldos sean pagados 50% por la empresa y el otro 50% por los seguros de cesantía, es decir, ¡la mitad la pagarían los mismos trabajadores! Junto con un bono de $50.000 que se dará sólo al 11,8% de la población más vulnerable.

El gobierno centralha hecho un llamado por los medios masivos a que la gente “se quede en sus casas” pero no fue capaz de declarar cuarentena general o de otorgar al menos ciertos cuidados y facilidades a la totalidad de trabajadoras y trabajadores de los centros comerciales, aseo, guardias, minería, servicios externos, entre muchos otros, incumpliendo de esta forma el artículo 184 del Código del Trabajo. Por esto afirmamos que las autoridades no tienen como objetivo resguardar la salud de las masas sino más bien contener la creciente revuelta popular que venía desarrollándose en nuestro país desde el 18 de Octubre. El Estado de Catástrofe les da tiempo a las clases dominantes de probar los nuevos arsenales de carros blindados, armamento y entrenamiento en el que han invertido los últimos meses. Les da tiempo de preparar mejor la reestructuración del viejo Estado el cual le dará oxígeno a su sistema moribundo mediante las próximas elecciones municipales y el plebiscito de cambio de constitución ahora fijado para Octubre. Podrán planificar mejor como venderán humo y falsas ilusiones de cambio a un Chile que despertó y que anhela transformar la realidad.

Nuestra propuesta de camino se puede resumir en la siguiente consigna: ¡Combatir y resistir! Camino distinto y opuesto al de las clases opresoras que tienen el Poder y manejan el Estado. Creemos que lo que requiere nuestro pueblo es elevar la protesta que ha venido educando positivamente en cómo luchar, también elevar la organización y la solidaridad frente a las dificultades que puedan venir, ya sea con la actual pandemia o próximas catástrofes naturales, apuntando a la huelga nacional por la vida que ya se viene levantando por diversos sectores clasistas y combativos. Debemos apoyar las denuncias que hagan los obreros, campesinos, temporeros y demás trabajadores frente a la indolencia y avaricia de los empleadores. Hay que levantar y ganar experiencia en organizarnos (por ejemplo, sindicatos), desarrollar y ganar huelgas. Incluir a la juventud en las tareas de servir al pueblo de todo corazón, todo esto con un único fin: Construir el camino de la revolución en nuestro país, reconstituyendo el partido de la clase obrera, organizando nuestras propias fuerzas de defensa popular y potenciar un gran frente único de organizaciones que luchen por destruir el viejo orden y construir uno nuevo.

Que la desinformación sobre el coronavirus no nuble la vista de quienes queremos trabajar por un Chile sin clases sociales ni tape los macabros intentos de las clases dominantes de pisotear y sofocar la sostenida revuelta popular. No permitamos que el imperialismo oculte su crisis política y económica mundial, que viene de mucho antes que apareciera el Covid – 19 y que, debemos recordar, posiblemente las grandes potencias tengan responsabilidad en la creación de este nuevo coronavirus como un componente más del arsenal de armas bacteriológicas, víricas y tóxicas con las que cuentan las potencias imperialistas (especialmente yanqui), tal como en el pasado agredieron con agentes químicos (napalm) en el sudeste asiático; el desarrollo del ántrax; la gripe AH1N1, la gripe porcina, así como otros virus letales como el VIH y el ébola, manipulados en laboratorios gringos.

Exigimos:

– Cuarentena Nacional con aporte económico garantizado para todos/as los trabajadores/as (subcontratados, temporeros, independientes, etc.)

– Artículos y protocolos de higiene asegurados para trabajadores de servicios de primera necesidad

– Suspensión de cobro de servicios básicos y créditos bancarios

– Fijación de precios y regulación en cantidad de compra de medicamentos y productos de primera necesidad

– Examen de detección COVID – 19 gratuito

¡EL RICO EN CUARENTENA Y EL POBRE SE EXPONE EN LA FAENA!

¡ANTE LA PANDEMIA, SOLIDARIDAD DE CLASE, SÓLO EL PUEBLO AYUDA AL PUEBLO!

¡DESECHAR LAS ILUSIONES, PREPARARSE PARA LA LUCHA!

¡COMBATIR Y RESISTIR!

¡A LA HUELGA NACIONAL POR LA VIDA!

¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

BRIGADA REVOLUCIONARIA 18 DE OCTUBRE (BR 18.10)«

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