Compartimos con todos nuestros lectores este libro que se publicará próximamente en Chile, escrito por colaboradores de nuestro periódico. En el sitio web lo compartiremos en cuatro partes, correspondiente a los cuatro capítulos en que se divide. Al hacer click en el enlace correspondiente irás a cada capítulo: I) Israel, un país inventado; II) Lucha armada por una Palestina unificada; III) La necesidad de transformar la Resistencia en Guerra Popular de Liberación Nacional y IV) El fantasma de la Tercera Intifada.

Este texto es un imprescindible esfuerzo para contribuir a la comprensión científica y clasista de la prolongada lucha de liberación nacional Palestina, cuya bandera ha sido encumbrada en lo más alto de las protestas populares de todos los rincones del planeta.

*En portada: 2018, a 70 años de Al Nakba, «La Catástrofe» en Palestina.

CAPÍTULO IV: EL FANTASMA DE LA TERCERA INTIFADA

LA RESISTENCIA BAJO EL BASTÓN DE MANDO

El 14 de noviembre de 2012, Israel llevó a cabo la llamada operación “Pilar Defensivo” contra los habitantes de la Franja de Gaza. La tarde de ese día el ejército israelí asesinó a Ahmed Jabari, el jefe del ala militar de Hamas, provocando manifestaciones masivas en repudio al aniquilamiento de los mandos de la Resistencia. El ataque “selectivo” de Israel incluyó 20 puntos de la Franja de Gaza, entre ellos zonas residenciales, afirmando que los barrios civiles ocultaban armas. El primer día 10 personas fallecieron producto del ataque, para el octavo día la cifra de muertos palestinos ascendía a 175 y la de heridos graves superaba los 1.000, mientras que por parte de Israel los muertos en total sumaban 4.

Netanyahu, actual primer ministro de Israel, declaró la ofensiva sionista como un éxito, afirmando que sus fuerzas habían asestado un duro golpe contra Hamas y sus “comandantes terroristas”. Hamas, curiosamente, también se declaró victorioso por haber forzado a Israel a una tregua, consistente en que Israel debía “frenar todas las hostilidades terrestres, marítimas y aéreas en la Franja de Gaza”. Cuestión que, nunca, hasta el día de hoy, se ha hecho efectivo por parte de Israel.

El año 2013, Al Fatah, Hamas y el FPLP se unieron para conformar los Batallones de Unión Nacional, coordinación que fue hegemonizada políticamente por Hamas, tanto así que Al Fatah no pudo evitar que su viejo rival político organizara una masiva manifestación armada en Cisjordania, quedando evidenciado que la influencia de Hamas no sólo se fortaleció en la Franja de Gaza, sino que además logró extenderse a Cisjordania, en proporción inversa a la pérdida de influencia de Al Fatah. Por su parte, el FPLP se venía haciendo fuerte, también, en la Franja de Gaza, en la medida que desarrollaba lucha armada entre los sectores más pobres de los laicos.

Durante el periodo 2011-2014 la ola de rebeliones antigubernamentales que se desataron en el norte de África, repercutieron en palestina y aceleraron las reestructuraciones del mapa político. Las protestas antigubernamentales y la forma en que los gobiernos de Rusia y Estados Unidos intentaron sacar cada cual su ganancia, actuando mediante las fuerzas presentes en la región, atizó la lucha entre las facciones en todo Medio Oriente Ampliado. Rusia sostenía al gobierno de Bashar Al Assad y Estados Unidos buscaba desestabilizarlo, teniendo como cabeza de playa al gobierno de Arabia Saudita y a Turquía como punto de acantonamiento en la zona de Medio Oriente Ampliado. Esta pugna interimperialista se expresó en el desencadenamiento de nuevas contradicciones entre las organizaciones de Palestina.

Hamas se vio reforzado por los aires de esta reedición de la “revolución verde” y por toda la “islamofobia”, que desataron los gobiernos imperialistas, que en el fondo lo que persiguen no es el islam, sino que a los pueblos que lo profesan como una forma de rebelarse[1].

El FPLP, que se venía haciendo fuerte en la Franja de Gaza, gracias a las Brigadas de Abu Ali Mustafá, que son particularmente activas, también se vio influenciado por las revueltas antigubernamentales. Sin embargo el FPLP no adoptó una posición antiimperialista. En lugar de ello, puso sus esperanzas en el papel que pudiera cumplir el denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la pugna interimperialista. Esta decisión lo llevó a que pasara a enfrentarse en las calles contra Hamas, o más bien, a que sus movilizaciones en apoyo a Bashar Al Assad, presidente de Siria, fueran atacadas por militantes de Hamas, que están del lado de quienes buscan desestabilizar al gobierno sirio.

Al Fatah, mientras tanto, se fue perdiendo cada vez más en su espejismo de acuerdos por arriba con el gobierno de Israel, que aun sabiendo la bancarrota de Al Fatah, o mejor dicho, aprovechándose de la bancarrota de Al Fatah, obtiene de ellos la firma para los más vergonzosos acuerdos “a nombre de toda Palestina”.

Hamas, sobre todo desde el 2006, ha venido siendo además cuestionado desde las mismas filas musulmanas, siendo sindicados desde la Yihad Islámica como un partido acuerdista, que busca establecer una tregua prolongada con Israel en lugar de luchar por la independencia palestina.

La Yihad Islámica, por su parte, asume que todos los esfuerzos deben estar puestos en la lucha armada frontal contra el ejército israelí. Sin embargo, Hamas todavía cuenta con un capital político importante, que sirve de colchón entre las masas y organizaciones de resistencia frente a las críticas a su creciente burocratización. A su vez, este mismo capital político le permite, por ejemplo, que el gobierno iraní los considere como aliado político, aunque sea la Yihad Islámica quien se encuentre ideológicamente más cercana al gobierno de Teherán.

LOS DESEOS DE INICIAR UNA TERCERA INTIFADA

La dispersión política y la confusión ideológica no detienen la lucha de liberación nacional. Las masas palestinas, en medio de la confusión y la dispersión, han seguido desarrollando acciones con lo que tienen a su alcance. He ahí la importancia de que las organizaciones en resistencia entreguen claridad ideológica y política, porque las masas van a entregarse a la lucha de igual manera. Entonces, si no hay claridad, la entrega de las masas y militantes no da los resultados esperados y así la liberación se atrasa, pareciendo no tener camino. El problema no está en las masas, el problema está en los revolucionarios que tienen el deber de ponerse a la cabeza y dirigir de forma correcta el arrojo del pueblo.

En medio de esta resistencia sin una organización de resistencia con planes y orientaciones claramente revolucionarias, el 3 de octubre del 2015, el joven de 19 años Muhannad Halabi, simpatizante de la Yihad Islámica, salió a recorrer la ciudad vieja de Jerusalén, cuchillo en mano, habiéndose juramentado morir matando israelíes. En su camino perdó la vida el rabino Nehemia Laviy Aaron Benet, antes de caer abatido por la policía. Un día antes del ataque, Halabi había señalado: “La Tercera Intifada ha estallado”.

Muhannad Halabi.
Frente a la pregunta respecto al papel de la izquierda en Israel, la experiencia ha demostrado que la izquierda de Israel es tan expansionista como la derecha. Según concluyen los propios palestinos, la izquierda de Israel es útil a la ocupación, pues existe para blanquear la imagen de los sectores más fascistas de Israel, para dar la sensación de que en Israel existe democracia y que incluso opiniones contrarias a la ocupación son toleradas y forman parte de la política de este país.

La muerte del joven palestino estudiante de derecho, desató nuevas protestas, principalmente en la Franja de Gaza y en el norte de Cisjordania, donde unos 200 activistas de Hamas lanzaron piedras y cocteles molotov contra las tropas del Ejército de Israel, que llevaron a cabo una redada en el campo de refugiados de Yenín en busca de Qays al-Shaadi –miembro del brazo armado de Hamas–, provocando nuevas protestas, principalmente entre la juventud.

El vocero de Hamas, Hussam Badran, declaró a partir de los últimos hechos: “Bendecimos todas las operaciones de la Resistencia que golpean a soldados y colonos. El pueblo palestino está dispuesto a morir, ser arrestado y detenido por defender Al Aqsa”.

Estos hechos son bien significativos, porque ponen en evidencia que la base de masas de la Yihad Islámica está arrojada a la lucha a muerte por liberar a Palestina. A la vez, esa misma base de masas ha sobrepasado a la Yihad Islámica y demás organizaciones y aunque sea teniendo nada más que un cuchillo, las personas van a resistir. Nuevamente, si la lucha se desarrolla de esta forma, con ataques individuales, en cierta forma desesperados, habla del retraso de las organizaciones y su dirección, de su incapacidad para transformar la resistencia en guerra popular de liberación nacional. Visto de otra forma, la Resistencia Palestina ha llegado a un punto en donde no se va a desarrollar si sigue actuando de la misma forma en que lo ha venido haciendo. Las contradicciones se atizan, los colonos han entrado de lleno a asumir funciones paramilitares y así lo entiende también el pueblo de Palestina. La presencia militar, el ataque con misiles y disparos de drones, los check-point y el muro del apartheid han vuelto a Palestina en la mayor cárcel del mundo, haciendo que en cada centímetro se luche por la liberación nacional.

Después del ataque y la muerte de Halabi fueron cientos los jóvenes palestinos que salieron a la calle empuñando cuchillos para efectuar lo que bajo esas condiciones era catalogado por la prensa como “nueva forma de atentados suicidas”.

El 9 de octubre, el líder de Hamas, Ismail Haniye, llamó al pueblo de Palestina a un levantamiento en masa, pensando en la posibilidad cierta de iniciar una Tercera Intifada.

Aquel 9 de octubre, cientos de palestinos atacaron con piedras los puestos militares de Israel en la frontera de la Franja Gaza. Los soldados de Israel respondieron con sus armas de fuego, dando muerte a seis jóvenes y dejando 460 heridos.

Una vez más, como si ya no fuera suficiente, Mahmud Abbas, líder de Al Fatah, salió a hablar pidiendo calma al pueblo palestino y a las masas que se lanzaron a la protesta. Esto fue compaginado con la orden del propio Abbas a la policía palestina para que colabore con Israel y así poder “restaurar el orden”.

Ante este estallido y frente a la claridad de la razón del pueblo palestino en su lucha por la liberación nacional, el 20 de octubre, Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, afirmó que Adolf Hitler sólo habría entrado en el exterminio de judíos tras recibir la sugerencia de la “solución final” de Haj Amin Al-Husseini, antiguo líder nacionalista y religioso palestino. 

Menajen Begin, líder del grupo terrorista Irgun y luego primer ministro de Israel, afirmó también que “sin el nazismo, no habría sido posible la creación del Estado de Israel”.

Más claro que el agua: si Benjamín Netanyahu ya va demasiado lejos en la justificación del fascismo sionista al considerar que Hitler es un inocente en la masacre de millones de personas, muchas de ellas por el hecho de ser judíos, Begin llega incluso a considerar el régimen nazi como una fuente desde la cual nace el Estado Israel. Lo que muestra de forma completamente certera que al gobierno de Israel poco le importa la historia de sufrimiento que tanto saca a colación cada vez que son interpelados por sus actos y que lo que en realidad les interesa es llevar a toda costa esta arremetida fascista, al estilo nazi alemán, contra el pueblo palestino. Esa idea de que Hitler no es culpable es una forma de allanar el camino a reconocer públicamente que Israel puede hacer lo mismo, porque no es tan malo.

Las declaraciones de ambos dirigentes israelíes se sumó al anunció que el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, arribaría de visita a Palestina. Ese mismo día, cientos de personas salieron a las calles Al-Quds (Jerusalén) bajo la consigna de “¡Al-Quds no se vende!”. Para esa fecha las protestas ya arrojaban un total de 90 mártires, entre ellos 18 niños y los presos políticos recluidos en las mazmorras sionistas ya superaban los 1.500.

Entre noviembre y diciembre, las fuerzas armadas de Israel arremetieron a las poblaciones de Palestina, atacando y arrestando a familias completas. Pero esta arremetida fue resistida prácticamente casa por casa, llevando a los enfrentamientos a un nivel más amplio y profundo, pero que, sin embargo, no lograron cuajar en una tercera Intifada. Ante la pregunta del porqué de esto último, se debe a que un levantamiento de esas proporciones requiere de una organización que lo vertebre y dirija, y en ese momento no había ninguna organización de la Resistencia Palestina que estuviera en condiciones de asumir ese papel, principalmente porque política e ideológicamente, cada una de ellas había asumido la idea de ponerse bajo la tutela de alguna potencia imperialista o del papel que pudieran jugar los organismos internacionales dirigidos por estas potencias imperialistas. Esto equivale, sin duda, a renunciar al objetivo estratégico de conseguir la liberación nacional.

LA LUCHA NO SE DETENDRÁ NUNCA

El 17 de abril del 2017, más de 6.500 prisioneros políticos palestinos –de los que 300 son menores de edad– lanzaron una huelga de hambre masiva desde las mazmorras sionistas. El movimiento fue encabezado por Marwan Barghouthi, líder de la Segunda Intifada. Los prisioneros políticos palestinos exigieron el fin de los abusos y torturas, el derecho a la asistencia médica y demás derechos de prisioneros de guerra.

En el mismo 17 de abril, miles de jóvenes y trabajadores palestinos marcharon en ciudades de Cisjordania en apoyo a la huelga y sus reivindicaciones. En Belén, hubo resistencia con el intento de dispersión emprendida por la represión sionista.

En los días 20 y 21, nuevas manifestaciones se celebraron en Abu Dis, cerca de Jerusalén, y en la aldea de Kafr Qaddum, norte de Cisjordania, en apoyo a las reivindicaciones de los prisioneros huelguistas. La represión de las fuerzas sionistas de Israel incluyó tiros de balas de acero y gases lacrimógenos, pero no pudo dispersar a la juventud, que respondió con palos, piedras y todo tipo de objetos. 

La huelga de hambre masiva se cerró a finales de mayo, logrando conquistar los derechos de dos visitas al mes, acceso a la educación a los menores de edad, permiso a los presos de poseer ropa, alimentos y artículos de higiene personal propios proporcionados por las visitas, acceso al teléfono público y a la salud. Esta nueva experiencia en la movilización de masas fue muy importante, porque en la cárcel la lucha no se detiene. Corresponde también a los prisioneros, por lo tanto, entregar su cuota y, segundo, lo judicial es una expresión de lo político. Esto quiere decir que la pelea judicial en sí misma, por las condiciones políticas de Palestina, es muy estrecha para ampliar las posibilidades de salidas victoriosas: lo judicial debe compaginarse con la movilización de masas.

A fines del 2017 nuevamente estalló la lucha de masas en Palestina. Esta vez lo que motivó el estallido fue el reconocimiento del gobierno de Trump de la ocupación sionista sobre Jerusalén y el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén.

Principalmente en la Franja de Gaza y Cisjordania se vivieron los más feroces enfrentamientos entre el pueblo palestino y militares israelíes. El 8 de noviembre, la Resistencia Palestina lanzó tres cohetes desde la Franja de Gaza, golpeando uno de ellos en la ciudad de Sderot, según informaciones del mismo ejército sionista.

El 7 de diciembre, cientos de personas se reunieron en la plaza de Al Manara en Cisjordania y marcharon hasta un puesto de control militar israelí en el noroeste de la ciudad. Al llegar al punto lanzaron piedras y cócteles molotov contra los soldados. Protestas similares se vivieron también en las cercanías del chek-point de Qalandia.

En cada lugar donde se desataba la protesta las tropas del Ejército de Israel tiraban a dar, manifestándose así una lucha desproporcionada, muy similar a la Primera Intifada en la que la juventud enfrentó a los tanques con piedras. Respecto a esta situación, un estudiante de ingeniería informática declaró en medio de las protestas: “Estamos aquí a pesar de que una piedra no puede hacer nada en contra de ellos”. “Esto es lo único que hoy podemos hacer, ¡y seguiremos haciéndolo!”. Nuevamente, el problema no es de las masas: las masas se lanzan a pecho abierto contra las fuerzas de ocupación, el problema es la falta de un Estado mayor de la Resistencia Palestina.

Respecto a lo anterior, otro joven llamado Mustafá, fue más allá e interpeló directamente a la Autoridad Palestina y a su negro papel capitulador: “Estamos aquí porque no esperamos que [la Autoridad Palestina] haga algo”. “Si esperáramos algo, no estaríamos aquí”.

Hamas había convocado para ese 7 de diciembre a una nueva Intifada, nombrando a la Intifada como “la liberación de Jerusalén”. Si bien las protestas no lograron cuajar en una nueva Intifada, Hamas logró posicionarse ya más claramente entre los palestinos como la fuerza de resistencia de mayor peso, quedando claro cuando, tan solo una semana más tarde, cientos de miles de palestinos, armas en mano, marcharon en las calles conmemorando los 30 años de Hamas.

Celebración de los 30 años de Hamas.

El odio al imperialismo estadounidense y la solidaridad con la heroica lucha palestina generaron que en todo Oriente Medio se efectuaran masivas marchas y protestas, siendo las más importantes las que se llevaron a cabo en El Líbano, Irak, Irán y Afganistán. En este último, cientos de manifestantes se concentraron en la capital Kabul bajo el grito de ¡Muerte a Norteamérica! ¡Muerte a Trump y a Israel!, allí marcharon y quemaron la bandera yanqui.

EL DÍA DE LA FURIA

Las organizaciones coordinadas en la Resistencia Nacional Palestina, convocaron para el 9 de febrero del 2018 a manifestarse en un “Día de Furia”. La juventud popular respondió al llamado levantándose en al menos 13 regiones del país. Las organizaciones de resistencia acompañaron la protesta callejera con acciones más cualificadas, como el ataque con armas de guerra y la utilización de explosivos. El “Día de Furia” demostró fehacientemente, ¡una vez más!, que las masas están prestas a rebelarse.

Conmemorando los 70 años de Al Nakba, el 30 de marzo cientos de personas iniciaron una marcha que llevó el nombre de “Gran Marcha del Retorno”, donde recordaron la expulsión de sus familias, exigiendo el derecho a vivir en las casas y en las tierras que les fueron arrebatadas. Desde el primer día esta marcha fue atacada por el ejército israelí con bombas lacrimógenas y tiros de fusil. Para mantener la marcha y evitar la dispersión, los palestinos prendieron neumáticos, levantaron barricadas y enfrentaron al Ejército de Israel con piedras y cócteles molotov. 

Día de la Furia en Palestina donde se desarrollaron grandes protestas contra las fuerzas de ocupación sionistas.

Durante la marcha el joven estudiante de 20 años, Amer Abu Khalaf, dijo: “No estamos pidiendo la luna. Sólo queremos romper el cerco y hacer que el mundo reconozca nuestro derecho a regresar”.

En tan solo pocos días, a finales de marzo y principios de abril, 28 palestinos habían caído asesinados, en la frontera de la Franja de Gaza por parte del ejército sionista de Israel. Sin embargo, las convocatorias arreciaban y la matanza no detuvo la protesta ni la cantidad de personas que se lanzaban a luchar. A esa altura, la Resistencia Nacional Palestina y las masas en lucha ya estaban abiertamente en contra de la Autoridad Palestina. Incluso, el FPLP declaró que no participaría en las reuniones del Consejo Nacional Palestino convocadas por Mahmud Abas para el 30 de abril en Ramallah. Un dirigente del FPLP expresó desde El Cairo que se temía que en esa reunión Al Fatah planteara, una vez más, un proyecto político en línea con lo propuesto desde Estados Unidos.

En junio, la lucha volvió a atizarse, teniendo ahora como componente relativamente nuevo un ejército sionista fuertemente pertrechado por una parte y, por otra, una gran cantidad de masas desplegando acciones de protesta en combinación con ataques de la Resistencia Nacional Palestina, al margen de lo cual se encuentra Al Fatah. De hecho, el que las organizaciones de resistencia convergieran en un nuevo frente demuestra que la OLP, tal como venía desenvolviéndose, ya no tenía ninguna razón de existir. Sin ir más lejos, los 18 diputados de Chile que visitaron Palestina en agosto eran invitados por la OLP. ¿Qué mayor muestra es esta de la impotencia de la OLP? O, dicho de otra forma, ¿en qué esquema de lucha de liberación nacional cabe la presencia de personas como Gabriel Silver, Maite Orsini, Mario Desbordes, Jaime Bellolio, etc.?  

El 8 de junio, el Ejército de Israel arremetió contra manifestantes palestinos en la frontera con la Franja de Gaza, resultando cuatro personas ejecutadas, uno de ellos de 15 años y 620 personas heridas. De los heridos, al menos 120 fueron alcanzados con munición de armas de fuego. 

La Resistencia Nacional Palestina lanzó en respuesta 45 ataques con cohetes y morteros contra las Fuerzas Armadas de Israel apostada en los territorios ocupados, en la frontera con la Franja de Gaza, entre los días 11 y 13 de julio del 2018. Este ataque fue un duro golpe a las fuerzas de ocupación, que habiéndose jactado de contar con una “defensa infranqueable”, interceptó sólo siete proyectiles. 

En lo que sigue arreciaron los intercambios de misiles entre las Fuerzas de Defensa de Israel y la Resistencia Palestina, compuesta fundamentalmente por Hamas, que lanzaba, además de misiles, globos incendiarios. Para fines de octubre del 2018 Israel ya emprendió un ataque a mansalva reforzado con helicópteros, aviones caza y drones artillados.

El 27 de octubre, el vocero de la Yihad Islámica, Dawood Shihab, anunció que dejaría de lanzar cohetes contra Israel, como parte de los esfuerzos egipcios para lograr una tregua entre Israel y las milicias palestinas. Pocos días después, el 5 de noviembre, Netanyahu aprobó un proyecto de ley que permite aplicar la pena de muerte a condenados por “terrorismo”, incluso cuando no exista acuerdo unánime de los jueces del caso, en un contexto donde el Estado de Israel tiene en sus cárceles a más de 7.000 prisioneros palestinos, de los cuales unos 500 están en régimen de “detención administrativa” (sin cargos, ni juicios, ni pruebas).

LA ESCALADA CONTRA LOS NIÑOS PALESTINOS

Aunque los niños palestinos como parte de las masas oprimidas siempre han sufrido la represión parte del gobierno de Israel, a principios del siglo XXI ya quedaba bastante claro que no solo eran niños oprimidos, sino que eran niños que cumplían también labores como combatientes. Por esos años el ejército israelí perpetraba ataques selectivos, disparando a los testículos de los niños, utilizando además municiones de uranio empobrecido para provocarles esterilidad y cáncer.

Pero, como hemos visto, la lucha de liberación nacional palestina sigue teniendo heroicas jornadas donde las masas se suman de forma incesante con los niños siendo protagonistas de estas. Era de esperarse que su participación fuera más masiva y profunda, que terminara despertando el odio y el temor de los soldados sionistas. Así es como, especialmente, en los últimos dos años, el Estado de  Israel pasó a perseguirlos, atacarlos, encarcelarlos y asesinarlos en forma masiva yendo incluso más allá de sus propias leyes racistas.

Para abril  del 2018 se contabilizaban en más de 2 mil los niños asesinados por las fuerzas de Israel desde el año 2000, en una ofensiva que coincide con el inicio de la Segunda Intifada. Junto a ello, la Sociedad de Presos Palestinos denunció también que entre los años 2014 y 2018, más de 6 mil niños palestinos fueron detenidos y llevados a prisión, donde se les aplican diversas formas de torturas y maltratos psicológicos.

A inicios de noviembre del 2018, colonos israelitas del asentamiento de Sha’are Tikva, realizando ataques que parecieran no tener límites, arrojaron sus aguas residuales dentro de los terrenos de una escuela palestina en la aldea de Azzun Atma en el distrito de Qalqilia, en el norte de Cisjordania.

A mediados de julio del 2019 fue el propio Estado de Israel quien reconoció, mediante una ONG, haber asesinado a 16 niños palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza, tan solo en lo que iba del año. Para fines del mismo mes la justicia de Israel citó al niño Muhammad Rabi ‘Elayyan, de cuatro años, a declarar para interrogarlo. Según la policía de Israel, Muhammad era autor material de ataques a sus vehículos policiales.  

Muhammad Rabi ‘Elayyan.

Cabe mencionar que el estado de Israel es miembro de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño [UNCRC], que establece prohibiciones a tan criminales conductas. Pero, nuevamente, las oficinas de la ONU demostraron ser de una completa inutilidad para la población palestina.

LA VISITA DE PIÑERA Y EL MURAL DE CATRILLANCA

Entre los meses de junio y julio del 2019, Sebastián Piñera visitó Palestina para reunirse con los gobiernos de Palestina e Israel.

Seis días después de que Piñera se reuniera y fuese acompañado en su recorrido por Fadi al-Hadami, Ministro de Asuntos Palestinos de Jerusalén, fue detenido por la policía de Israel y sólo fue dejado en libertad después de pasar varias horas prisionero. En una entrevista posterior a esta situación, Sebastián Piñera intentó desentenderse, diciendo que la detención se debió a que el gobierno de Chile había llegado a un acuerdo, tanto con Israel como con Palestina, de asistir a la Explanada de las Mezquitas sin autoridades gubernamentales, cuestión que el gobierno palestino no cumplió.

Mural en honor al weichafe Camilo Catrillanca en las calles de Palestina.

De parte del gobierno palestino interpretaron esta detención por parte del gobierno de Israel como un gesto hacia la extrema derecha sionista, que se oponía a que la visita de Piñera a la Mezquita de Al-Aqsa fuera bajo auspicios palestinos. Esto deja bastante en evidencia hasta qué punto el gobierno palestino no tiene en absoluto ninguna potestad sobre la tierra Palestina, a tal punto que las supuestas autoridades ni siquiera pueden transitar por el suelo nacional.

Durante esa misma visita, el periodista de TVN Mauricio Bustamante, quien se encontraba cubriendo la gira presidencial de Sebastián Piñera, se encontró en Cisjordania con un mural del rostro de Camilo Catrillanca, weichafe mapuche asesinado por el Comando Jungla de Carabineros en diciembre del 2018.

LA LUCHA POR PERSISTIR

Dadas las condiciones de persecución, asesinato y despojo masivo, el que continúe existiendo el pueblo palestino es una victoria. Es por esto que Israel ataca con tanta saña a la población local, iniciando en el último año una nueva arremetida contra el pueblo que lucha por vivir donde nacieron sus ancestros.

Durante el 2019, Israel compaginó sus incursiones represivas con un acelerado aumento en la demolición de viviendas palestinas. Según los datos recopilados por la ONG de Israel, Ir Amim: “[…] durante este primer semestre Israel ha demolido en Jerusalén Este un total de 141 unidades -63 viviendas y 78 estructuras no residenciales como tiendas o establos-, frente a las 113 derribadas en el mismo periodo de 2018.”

En proporción inversa a la destrucción de viviendas palestinas se aceleró la construcción de poblaciones de colonos judíos. Lo que para fines de julio del 2019, según informes de Israel, en la zona C de Cisjordania ya arrojaba el resultado de un total de 450 mil colonos sionistas y 300 mil habitantes palestinos. Ante este despojo, la Autoridad Nacional Palestina una vez más se cruzó de brazos. El 19 de julio, por ejemplo, más de 10 hogares palestinos en una parte de Jerusalén Este comenzaron a desmoronarse. A pesar de estar bajo la jurisdicción de la Autoridad Nacional Palestina, el territorio de Sur Baher fue tomado, al amanecer, por el equipo de demolición israelita y su escolta. El resto de la población palestina manifestó su inquietud a que este vergonzoso y criminal hecho sirviera de precedente.

En medio de esta arremetida son varios los hechos que durante el mes de octubre impactaron de forma importante la lucha palestina: a nivel internacional las protestas populares en el Líbano e Irak dieron un nuevo impulso al pueblo palestino, tanto por su masividad como por haber forzado la dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri. También en el ámbito internacional, la invasión de Turquía a Siria y la capitulación política de las organizaciones del denominado Confederalismo Democrático entre los kurdos es un claro ejemplo de lo que no debe hacerse en la lucha de liberación nacional; el ponerse bajo el auspicio de una potencia o superpotencia imperialista, como fue el caso de las Unidades de Protección Popular (YPG), que buscó apoyo de Estados Unidos para combatir a las tropas del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), no trajo ninguna victoria para el pueblo kurdo. Al contrario, solo aceleró aun más la desorganización de sus tropas, la confusión entre sus masas y su perspectiva política .

Barricada en Palestina durante 2019.

En el ámbito nacional, durante el mes de noviembre, la intensificación de combates aéreos entre el Ejército de Israel y las unidades de Hamas y la Yihad Islámica han generado una nueva situación, donde Israel aparece cada vez más como un Estado al que es posible derrotar. De los 450 cohetes que la Yihad Islámica lanzó el 11 de noviembre, el escudo antimisiles de Israel solamente pudo interceptar un 40%. A pesar de que pronto Israel respondió con una ofensiva aérea contra Gaza, dejando al menos 34 palestinos muertos y 111 heridos de gravedad, además de haber acordado un alto al fuego el 14 de noviembre, que fue violado dos días más tarde unilateralmente por Israel, Hamas volvió a dar otro golpe a las fuerzas de ocupación, al detener a agentes de Israel infiltrados entre la población de Gaza. Así se hizo público el desmantelamiento de una operación de inteligencia de la unidad Sayeret Matkal de Israel, creada en 1957 para investigar internamente la Resistencia Palestina.

Otra victoria significativa en el marco del descubrimiento de esta red de espionaje es haber puesto en evidencia que esta infiltración habría actuado bajo la protección de una organización no gubernamental (ONG) humanitaria internacional con sede en Alemania, llamada Humedica, la que supuestamente tiene como objetivo ayudar a las víctimas de guerras y desastres naturales. Esta cuestión deja muy claro que las ONG, en realidad, nunca son neutrales, autónomas ni independientes. Muy por el contrario, son siempre tremendamente gubernamentales. Que operen fuera de las fronteras de su país de origen no cambia en nada su naturaleza, más aun, deja en evidencia que las ONG de países imperialistas fuera de sus fronteras actúan como parte de toda la estructura de dominación sobre las colonias y semicolonias.

Así es como en la actualidad, con edificios acribillados, casas demolidas, campos envenenados y con cientos de miles de refugiados, asesinados y prisioneros, el pueblo palestino sigue de pie, manteniendo en cada segundo la dignidad, luchando incansablemente por lograr su independencia como nación. Las derrotas y las traiciones han retrasado el objetivo, pero solo eso, ya que inevitablemente, Palestina vencerá.


[1] El islam ha sido una forma en que los pueblos árabes se han opuesto a ser invadidos; más aún, esta religión en los propios Estados Unidos adquirió la dinámica de una forma que interpretaba la situación opresión de los afrodescendientes en rebelión, especialmente durante la década de los 60 del siglo XX. Para el período 2011-2014 esta dinámica se trasladó a los países de Europa occidental, donde la población más pobre, compuesta por inmigrantes principalmente africanos, es la que más se identifica con el islam.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor