¡Sólo el pueblo ayuda al pueblo!

Bajo la convicción de que “¡sólo el pueblo ayuda al pueblo!”, la Red de Abastecimiento convocada por Apoyo Mutuo Maipú realizó la primera experiencia de compra y distribución colectiva durante la primera semana de abril. Su objetivo fue apoyar facilitando una primera compra colectiva para reunir a distintas organizaciones y dar forma a una red de apoyo que permita el abastecimiento sin exponerse a grandes centros de contagio como por ejemplo los supermercados, contribuyendo a resolver una necesidad concreta y urgente en nuestro contexto, tal como lo es tener insumos básicos para el día a día, dentro de ellos, el alimento. A continuación exponemos la entrevista que tuvimos con uno de sus integrantes.

Estos vecinos organizados de Maipú tomaron la tarea con firmeza y decisión, promoviendo la participación dentro de la Red a varias organizaciones, entre las que podemos contar tres asambleas territoriales, un centro cultural, dos colectivos, un comité por la salud, una Agrupación de Artes y Oficios, y dos organizaciones auto convocadas en sus pasajes, llegando aproximadamente a 65 núcleos de compra.

En entrevista con un integrante de Apoyo Mutuo Maipú que partició en la organización de esta Red de Abastecimiento, nos explica que para ellas y ellos es importante apoyar a las experiencias populares en el control comunitario de redes de abastecimiento, reflexionar colectivamente sobre el consumo, llegar a plantear colectivamente un camino económico distinto, que deje de alimentar los circuitos del capital y pueda crear otros circuitos de intercambio económico basados en la comunidad y el territorio, donde el consumo esté cargado de otro valor, que alimente un cambio de conciencia. Esto implica que los propios vecinos construyan sus redes de productores, distribuidores y consumidores. El abastecimiento cumple un rol importante dentro de la soberanía alimentaria, aunque se entiende que una soberanía integral llegará cuando tengamos control sobre la producción de nuestros alimentos. Es decir, es entendida como un proceso en construcción, el cual debería volverse costumbre.

Los primeros pasos de la Red de Abastecimiento

La Red de Abastecimiento contó con el esfuerzo inicial de 6 personas, los que trabajaron avanzando por distintas etapas. En primer lugar, generando un grupo de proveedores y una red de personas que quisieran comprar, promoviendo la participación de los territorios a través de un facilitador por territorio.

Un segundo esfuerzo fue generar una planilla de productos y precios, los cuales a la semana debían ser devueltos desde los vecinos hacia el equipo motor. Los precios tienen un 10% agregado para gastos operativos, bencina, traslados, embolses, sanitización y busca que dicho fondo se administre de forma cooperativa. Es importante que ese 10% se planteó a la comunidad para democratizar su uso, pues es un objetivo plantear nuevamente una idea de «lo común». Se recomienda que los depósitos sean en primer lugar al facilitador y este a su vez deposite a la Red, para de este modo evitar problemas con las cuentas. Luego de esto, la Red hace las compras a los proveedores.

Posteriormente, viene el proceso de embolsado y distribución. Dicha labor, en el contexto COVID-19, fue además con un operativo sanitario en extremo riguroso, tales como el uso de ropa plástica, guantes, alcohol gel, cloro y mascarilla, que obedeció a un protocolo de sanidad comunitario establecido gracias a la comunicación y acuerdo con otras redes de abastecimiento de la ciudad. De este modo se aseguró un trabajo limpio, sin contacto directo con los alimentos y con el menor riesgo posible , pesando los alimentos, embolsando y agrupando los productos de cada organización en cajas y bolsas y, de acuerdo a rutas planificadas, se llegó a los barrios. En los barrios el facilitador/a coordina el acopio en una casa o sede de la organización, para luego organizar la entrega a cada vecino, según los modos de funcionamiento de cada grupo.

Después viene el último paso fundamental que es la evaluación, esto se realizó de forma virtual. La evaluación fue en general positiva, lo que despertó el interés a nuevas organizaciones de ser parte de esta Red de Abastecimiento. La invitación a las organizaciones como parte de la coordinación de la Red busca romper toda lógica clientelar, toda lógica asistencialista, busca trabajar como una tarea colectiva del pueblo el “hacerse cargo de su soberanía alimentaria”, practicando en este escenario la autogestión en comunidad.

Los compañeros enfatizan que “la gente tiene que volver a retomar la cultura de participar, de tomar tareas colectivas, de organizarse en grupos. Esperamos que con esta reunión virtual se motiven, pues la idea es llegar a las asambleas y organizaciones populares del sector surponiente de la ciudad y a prender junto a otras experiencias en lucha.

Los compañeros de la Red saben que todo el mundo está despierto, señalando “que el vecino que no está organizado tiene una postura crítica frente al gobierno, tienen una indignación frente al sistema y esa es una fuerza que hay que canalizar hacia la autogestión, hacia la acción directa que implica hacernos cargo de nuestra vida. Con el apoyo mutuo apelamos a la solidaridad entre los pueblos, la solidaridad de clases como la salida a este problema”.

El Grupo de Apoyo Mutuo “Hijos de la revuelta” y de otras experiencias

El Grupo de Apoyo Mutuo Maipú nace al calor de la Rebelión Popular, cuando se forma una comisión dentro de la Asamblea Territorial de la Plaza de Maipú. Dicha asamblea, al ubicarse en el centro de la comuna, convocaba a jóvenes de distintas partes y de distintas asambleas. Desde entonces se había identificado la necesidad de apoyar a vecinos que estuvieran pasando alguna necesidad, a la vez que poner más relevancia en el valor de la autogestión, de la solidaridad, del apoyo mutuo.

Todo este intercambio de experiencia permitió definir 4 ejes de trabajo:

1) ALMACÉN COMUNAL, banco de alimentos donde canalizar donaciones de alimentos de distintos lugares y poder entregarlo a diversos grupos, tales como las familias de los presos de la revuelta o a familias en una situación de precariedad urgente. Esta iniciativa aún no se ha podido desarrollar con fuerza;

2) RED ABASTECIMIENTO, canal puente entre productores, proveedores y los vecinos con necesidades, que permite canalizar compras colectivas y manejar precios más baratos y además reproblematizar el consumo;

3) RED DE OFICIOS, con el interés de acercarse a los diversos saberes del territorio, desde la construcción, lo textil, la artesanía, el arte, buscando vincular a vecinos desde sus servicios y explorar el apoyo a la formación de cooperativas, de la mano con estrategias para potenciarlo de forma virtual;

4) FERIA POPULAR, a partir de una primera iniciativa convocada por Apoyo Mutuo a varias productoras, artesanos y artistas autogestionados, se formó un grupo autónomo que llevó adelante una primera feria itinerante enmarcada en la Economía Popular, la cual integró música, teatro, proyecciones documentales, charlas y espacios educativos. Esta primera experiencia de feria fue al calor de diciembre de 2019 y tomó por nombre “Encuentro de Artes y Oficios por una Economía Solidaria”. Allí se reunieron productores y distintos oficios, tales como fitoterapeutas, medicina tradicional china, viveristas, fitocosmética, serigrafía, cocina vegana, vendedores de libros e incluso un puesto con escudos artesanales para protegerse de la represión.

Además, la Red de Abastecimiento reconoce como referentes otras experiencias previas a la Rebelión Popular de Octubre, tales como “La Kanasta”, red comunitaria de abastecimiento popular que es sostenida por varias organizaciones y tiene como sede de embolse la casa de la Federación de Cooperativas de Trabajo TRASOL, ubicada en el centro de Santiago; así como referente también otras que han nacido en este contexto actual como Pueblo a Pueblo Chile, que se caracteriza por abordar el desafío de la distribución de alimentos vegetales desde el vínculo directo con campesinos.

¿Cuál es el mensaje que quisieran exponer?

“Este es un momento donde necesitamos ensayar otras formas de economía basadas en la autonomía de la alimentación, en el control popular de estas redes, en la autogestión como herramienta. De alguna manera necesitamos pensar en una economía distinta, contraria al capital, basada en la escala humana y la protección de la naturaleza. Debemos continuar fortaleciendo las diversas aristas que tiene la lucha popular, porque sentimos que la revuelta no ha terminado, sino que solo vivimos un primer ciclo, que dejo una vasta siembra de organizaciones populares por el país. La autogestión comunitaria de la alimentación y el abastecimiento en general pueden ser una entrada a un sinfín de temas que permitan pensarse otras soberanías a disputar, otras luchas, otras formas de ayudarnos entre vecinos para sobrevivir a este capitalismo depredador de la vida. La solidaridad no debe estar en cuarentena, la distancia deberá ser física pero no debe ser una distancia social, tenemos que seguir apoyándonos porque más que nunca solo la organización, la solidaridad, la conciencia de clase y la lucha nos va a permitir ver un horizonte distinto después de esta crisis”.

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