Alzamiento popular en EE.UU.
Una bandera estadounidense es quemada frente a la Casa Blanca en Washington D.C., la noche del 31 de mayo.

El infame asesinato de George Floyd en manos de la policía gatilló un levantamiento popular que atraviesa EE.UU. de costa a costa. En seis días de protestas violentas, las masas estadounidenses vienen mostrando que su ira contra el Estado imperialista tiene raíces muchísimo más profundas que el racismo de la policía, que de por sí es condenable. Lo que el levantamiento de las masas pobres de EEUU está mostrando es que ya no están dispuestas a ser oprimidas como lo han sido hasta ahora, y este es un sentimiento que une al conjunto de los oprimidos sin distinguir su color de piel.

Tras seis días de protestas iniciadas el martes 25 de mayo en Minnesota como respuesta al infame asesinato de George Floyd, el movimiento de masas en los Estados Unidos ya ha alcanzado magnitud nacional. Para el lunes 1 de junio, al menos 50 ciudades han impuesto toque de queda y se han movilizado 17.000 miembros de la Guardia Nacional para resguardar la capital Washington D.C. y 23 de los 48 estados. 

La Guardia Nacional se compone de unidades militares conformadas por reservistas mercenarios, que cuentan con armamento terrestre y aéreo, y son movilizados por los gobernadores o el presidente cada vez que requieren garantizar el orden interno del país, más allá de lo que pueden hacer las fuerzas policiales locales. En Minnesota, estado donde se encuentra la ciudad de Minneapolis, el conjunto de los solados de la Guardia Nacional ya se encontraba movilizada el 30 de mayo.

La chispa que incendió las ciudades

George Floyd, hombre negro de 46 años, había perdido recientemente su trabajo como guardia por el cierre de negocios que ha empujado la actual crisis sanitaria y económica global. En la tarde del lunes 25 de mayo fue arbitrariamente detenido por la policía, que había sido requerida para atender la denuncia de una tienda que reportó que alguien había intentado usar un billete falso de 20 dólares.

El oficial de la policía de Minneapolis, Derek Chauvin, puso a Floyd en el piso sujetándolo con la rodilla después de decir que “se había resistido físicamente al arresto”, mientras otros tres oficiales lo asistían y resguardaban para prevenir que cualquier otra persona pudiera intervenir.

Las grabaciones de una tienda local y de las personas que estuvieron ahí muestran que no hubo tal resistencia al arresto, y que George, cuando estaba esposado en el piso, pidió a los oficiales repetidas veces que lo suelten, clamando “no puedo respirar” (I can’t breathe), pidiendo agua y rogando a los policías que no lo maten. Quienes presenciaron el brutal actuar de la policía indicaban que lo estaban lastimando, a lo cual ellos respondían que Floyd estaba “bien”, porque aún hablaba. Poco después Floyd cayó inconsciente, sofocado hasta la muerte por la rodilla de Chauvin sobre su cuello. El reporte del departamento de bomberos indicó que Floyd no tenía pulso cuando fue subido a la ambulancia y fue declarado muerto en un hospital cercano.

Los cuatro oficiales de policía fueron despedidos el día siguiente, pero las protestas ya se habían convocado. El martes 26 se dieron las primeras manifestaciones pacíficas que fueron rápidamente reprimidas con gases lacrimógenos.

Para el jueves 28 las protestas crecieron en magnitud. Miles de personas marcharon desde el lugar donde George fue asesinado hasta el cuartel de policía de Minneapolis. La rabia contra la policía racista creció y se rompieron los vidrios del lugar y de las patrullas que allí estaban estacionadas. La protesta creció y más se unieron. La policía respondió con balas de goma, gas lacrimógeno y gas pimienta para tratar de dispersar a la multitud, sin embargo las masas no retrocedieron y finalmente la policía se vio superada y debió abandonar la estación. El edificio fue destruido y finalmente quedó envuelto en llamas.

Esa noche la protesta violenta se extendió por gran parte de la ciudad. Al menos 30 incendios se reportaron la noche del jueves, principalmente grandes negocios y una escuela privada.

Las protestas se concentraron también en las afueras de la casa de Chauvin, que fue fuertemente protegida por cientos de policías. Las calles frente a la casa fueron marcadas con pintura roja y las palabras “un asesino vive aquí”, según reporta Tribune of the People (Tribuna del pueblo). Este mismo medio señala que sobre esa misma jornada la prensa centró su atención en los ataques a la tienda Target que se encuentra en los alrededores, la cual fue saqueada y posteriormente incendiada. Minneapolis es la casa matriz de Target, compañía que mantiene una alianza estratégica con la policía local, realizando cuantiosas donaciones para la habilitación de sistemas de videovigilancia y la reciente habilitación de un laboratorio de criminalística para la policía.

¿Cuál es la justicia que exige el pueblo estadounidense?

El levantamiento iniciado en Twin Cities (Minneapolis y St. Paul) ha mostrado en una semana ser más combativo que los levantamientos de los últimos 10 años. 

La consigna “No puedo respirar”, en alusión a las últimas palabras de George, se ha levantado como el sentimiento profundo del conjunto de las masas pobres de los Estados Unidos. En el supuesto “país de la libertad” y de las “oportunidades”, las masas populares se ven realmente asfixiadas por la pobreza y opresión, que se ve aumentada por la discriminación racial contra la población afroamericana y latina.

Por eso también se levanta la consigna de “justicia”, no para referirse únicamente al castigo penal exigido para los cuatro policías implicados en el asesinato de George Floyd, sino la justicia que el propio pueblo estadounidense busca darse por sus propias manos. Hoy los gritos y carteles dicen “si no hay justicia, no hay paz”.

Por su propia voluntad, ni la policía, ni el gobernador ni Trump se manifestaron por el arresto de los policías asesinos. Fue el pueblo incendiando las calles el que lo forzó a tomar esta acción, lo cual sólo ocurrió el viernes para Chauvin, sin que se presentaran cargos de homicidio para los demás policías involucrados. Un enorme movimiento de masas fue requerido para avanzar un miserable paso en obtener justicia para los pobres. 

La consigna universal que une al proletariado y las masas populares del mundo “la rebelión se justifica”, ha mostrado tener raíces profundas también en el pueblo estadounidense, que ya no está dispuesto a seguir siendo gobernado como lo ha sido hasta ahora. Y asimismo, la enorme escala de las protestas nacionales, que no han podido ser aplacadas, muestra que el propio Estado yanqui ya no puede seguir gobernando al pueblo estadounidense tal como lo venía haciendo hasta ahora.

Un video muestra una joven expresando firmemente su posición frente a un policía que le exigía que la manifestación debía ser ‘pacífica’: “…hemos sido pacíficos por más de 300 años. Hay sangre en estas calles, señor, por qué vamos a seguir siendo pacíficos si matan a mis hermanos y hermanas…” Un discurso de una promotora del movimiento negro expresa cómo incluso las tradicionales organizaciones que han levantado en forma pacífica las demandas de la población afroamericana deben ahora tomar posición frente a la violencia explosiva de las masas: “…Hagan su trabajo, hagan lo que dicen que supuestamente representa este país: ‘la tierra de la libertad para todos’, no ha habido libertad para los negros. No nos hablen de saqueos. EEUU ha saqueado a los negros, EEUU saqueó a los pueblos indígenas, de forma que el saqueo lo aprendimos de ustedes. Aprendimos la violencia de ustedes.” 

El racismo está al frente de estas luchas y debe estarlo. La población negra en EE.UU. nunca ha sido libre y no lo será hasta que EE.UU. caiga como potencia imperialista para transitar al socialismo. Pero un vistazo a la rebelión muestra que esto no es solo un “problema racial”, es un problema de clases. La población que se rebela es negra, blanca y latina, todos con algo en común: son sumamente pobres en el país cuya bolsa de valores concentra los capitales de todo el globo, fruto del saqueo a las colonias y semicolonias mediante el sometimiento político, económico y militar. 

Seis días de protesta que se agudiza ha elevado este conjunto de demandas en un grado más alto que muchos años de movimientos “pacíficos”. Más aún, el curso que sigue el imperialismo yanqui seguirá empujando al levantamiento general del pueblo. La superpotencia hegemónica única y principal enemigo de los pueblos del mundo muestra las profundas fisuras internas. EEUU es un gigante con pies de barro, con una enorme deuda que se sostiene únicamente por el poderío de la fuerza, y las masas de su propio pueblo y del mundo ya han aprendido que no se le puede combatir de forma “pacífica”.

Redfish – 31 de mayo – Así es como se ve un levantamiento
https://twitter.com/redfishstream/status/1267073026614493184

Mucho más de lo que se nos muestra

Para el viernes 29 y sábado 30 de mayo ya miles de personas se habían lanzado a las calles en respuesta al asesinato de George Floyd. Las formas de lucha se elevaron con el enfrentamiento directo con la policía y el volcamiento y quema de vehículos policiales, en las cercanías de St.Paul y en otras ciudades incluyendo St Lake, Memphis, Tennesse, New York y Los Angeles.

Las protestas incluso llegaron a la capital nacional, Washington D.C., donde la noche del viernes se reunieron grupos de manifestantes cerca de la Casa Blanca, con fotografías de George Floyd y la consigna de denuncia “No puedo respirar”. El edificio presidencial debió ser cerrado como medida de emergencia y el Servicio Secreto clausuró todos sus accesos. A esta altura la protesta levantaba demandas políticas y se enfocaba también contra los símbolos de la opresión: se lanzaron ataques contra contra las oficinas corporativas de Donald Trump y de los medios de prensa monopólicos de CNN en Atlanta; se derribaron estatuas de políticos y figuras que representan el racismo. Se cercó y prendió fuego al gobierno federal en Minnesota y en Carolina del Norte se prendió fuego al MarketPlace, edificio histórico en el cual se realizaba la venta de esclavos.

La noche del domingo 31, en medio del toque de queda, las masas nuevamente rodearon la Casa Blanca, levantaron fuego en todos los alrededores y destrozaron vehículos de la policía secreta. El propio Trump debió esconderse en su refugio antinuclear. Una bandera estadounidense fue quemada frente a la misma casa de gobierno. Un enorme contingente de la Guardia Nacional debió ser movilizada para controlar las protestas en la capital yanqui. Ninguna de estas imágenes pasó por la televisión.

Las grandes cadenas de prensa estadounidense y sus satélites en Chile como El Mercurio, La Tercera y Radio Biobio siguen concentrándose en su esfuerzo de separar la “protesta buena” (las marchas pacíficas) de la “protesta mala” (los hechos de violencia). Se muestran también los esfuerzos de la “policía buena” por limpiar su imagen pidiendo perdón de rodillas frente a la estación, o como el Sheriff de Michigan que marcha junto a la masa que protesta.

Respecto a la violencia de masas, los medios de las clases dominantes buscan convencer a su audiencia de que todos los hechos son aleatorios, espontáneos e irracionales. Ocultan la relación de que compañías como Target financian a la policía que asesina al pueblo, por lo cual para las masas que se levantan son cómplices y golpearlos es legítimo. Target sólo pagó el precio por financiar a la policía.

Enfocando en la condena a los actos de violencia, la prensa va legitimando la mayor militarización mediante la Guardia Nacional y va también preparando el ambiente para una arremetida contra el pueblo que lucha. Ya la prensa ha difundido bastante la amenaza de Trump contra el movimiento antifascista y las palabras de Tim Walz, el gobernador de Minnesota, que apuntó al voleo y pone a la juventud que protesta al nivel de viles delincuentes al decir que “los responsables de la caótica situación podrían ser anarquistas, supremacistas blancos o narcotraficantes”. La prensa monopólica sirve al monopolio y no podemos esperar nada de ellos.

El papel de la prensa popular y revolucionaria, por el contrario, se ha mostrado crucial una vez más para presentar los acontecimientos al mundo desde la posición desde la masa que levanta esta justa protesta. En los enlaces que hemos agregado a esta nota es posible tener una idea de la verdadera magnitud que ha alcanzado la protesta en EE.UU. y también podemos ver la brutalidad policíaca (hay muchos registros, como por ejemplo link1 o link2) y compartir el verdadero sentir de la masa que protesta. En una verdadera red global de prensa popular se comparten también los mensajes que sirven elevar la moral de lucha, compartir las experiencias en la lucha callejera y destacar las formas más avanzadas y efectivas. Es parte del deseo global de las masas de ver el fin del imperialismo yanqui.

Desde este lado del continente americano, como parte de esta prensa popular, nos disponemos a servir para reflejar con posición de clase las luchas que se han levantado en los Estados Unidos, y les enviamos un saludo combativo y revolucionario.-

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