Fuente: Melipilla se Levanta

La población Padre Hurtado se ubica en la entrada de Melipilla, siendo la primera que hay de oriente a poniente. Desde la Rebelión Popular, esta población se ha convertido también en una especie de «primera línea» de combate y resistencia, pues ni siquiera la pandemia por el coronavirus ha logrado disminuir la lucha que allí se desenvuelve.

En entrevista con Rodrigo, poblador organizado de “Melipilla se Levanta” y “Periódico Primera Línea” nos cuenta cual es la situación actual de la Población Padre Hurtado de Melipilla, pues durante los últimos días han sido muy noticioso los allanamientos a la población, a las ollas comunes y la fuerte represión que viven los pobladores todos los días.

Rodrigo relata que la represión se viene desarrollando desde el 19 de octubre del año pasado, luego de que la Rebelión Popular también se levantara fuertemente en la ciudad. Aquí han salido a las calles más de diez mil personas, lo que representa a cerca de la mitad del pueblo: «Los primeros días la revuelta fue gigantesca. Expresión de aquello es que fue quemado el peaje de la entrada de la ciudad, el supermercado Líder del monopolio Wallmart, 6 bancos y otros edificios comerciales corporativos, todos representantes simbólicos del gran capital y de monopolios que estrangulan a nuestro pueblo. Es precisamente este ataque a las grandes empresas ubicadas cerca de la población Padre Hurtado la razón por la cual se ha reprimido más a esta población que a cualquier otra que existe acá en Melipilla, lo cual nos muestra una vez más como el Estado y sus fuerzas represivas se emplean para defender los intereses de la gran propiedad privada y no los intereses del pueblo».

A mayor represión, mayor rebelión

Desde entonces, la población Padre Hurtado ha sido foco de resistencia. Aunque no es muy grande en tamaño, son cuatro cuadras de población bien proletaria, que como en una especie de Franja de Gaza, enfrentan las fuerzas represivas como una hazaña de gran valor todos los días.

Aquí las fuerzas represivas de Carabineros, militares y la Policía de Investigaciones están actuando juntas: el gobernador Javier Ramírez y el alcalde Iván Campos han desplegado un plan del Ministerio del Interior para amedrentar a la población, que implica diversas acciones tales como las de gasear todas las noches con gas lacrimógeno y gas pimienta, controlar con helicópteros, drones y muchos efectivos rondando e interviniendo en la población. Han cortado aproximadamente 50 árboles que conformaban un pequeño bosque, solo para impedir que los pobladores se replegaran. Sin embargo, el plan del gobierno aquí ha sido un fracaso: “lo que ocurre es que, a más opresión, más rebelión. La gente acumula rabia, yo creo que la gente tomó mucha conciencia de su condición de proletario, de obrero, de trabajadores explotados por el sistema y, aunque la pandemia atemoriza, nos seguimos levantando ahora además con una olla común revolucionaria”.

La olla común

La olla común ha tenido un muy buen recibimiento de los pobladores. Actualmente se reparten entre 300 y 400 raciones, tres veces a la semana: martes, jueves y sábado. Es tanto el apoyo que, junto con abastecer a la Padre Hurtado, se abastecen también a los alrededores, a la gente en situación de calle, gente en situación de ruco, gente sin movilidad y a la gente enferma de COVID- 19.

El pasado 18 de junio, el allanamiento en la población realizado por las fuerzas represivas de Carabineros fue dirigido hacia las ollas comunes. Entraron, rompieron, dejaron un desastre, pero no lograron amainar las ganas de trabajar organizados y unidos entre los vecinos. Hoy día la olla común ha tomado más fuerza.

«Carabineros y militares, en una «operación de allanamiento», impiden la realización la vital olla común en población Padre Hurtado de Melipilla.
Otra vez, las armas y la represión se oponen al pueblo, oprimiéndolo y sumiéndolo en la miseria.
Antes era el derecho de vivir en paz, ahora, se suma el derecho a comer, silenciados ambos, por el brazo armado y represivo del gobierno». Fb: Melipilla se Levanta.

¿Qué explica que pese al fuerte amedrentamiento la población se siga levantando?

Frente a esta pregunta, Rodrigo nos dice: “lo que pasa es que la cesantía es muy fuerte y con el tema de la pandemia aún más. El grueso de la población trabaja de temporero de la fruta, en comercio informal, trabajo esporádico y también muchos en los pollos Ariztía. El principal trabajo lo generan los monopolios grandes, entonces allí donde había empleabilidad hoy disminuyó de forma drástica y, por lo tanto, el nivel de cesantía es altísimo. Entonces, ha ocurrido que frente al hambre los pobladores de forma espontánea, pero con marcada conciencia de clase, han hecho ataques al supermercado Líder y luego han repartido los alimentos, de manera similar a lo que ocurría en la década de los 80′ y 90′. Los cabros han repartido pollos a los vecinos, mercadería, entonces se entiende que el problema es el hambre, la pobreza, la cesantía, pero con un más elevado nivel de conciencia de qué lo causa”.

Ese carácter proletario hace fuerte y unida a la población, y ahora con el aumento de la represión se ha propiciado que se fortalezca la solidaridad en redes. El constante asedio de vivir con las lacrimógenas, de ser reprimidos, ha permitido que se fortalezca la unidad”.

Saludamos a los pobladores de Melipilla, en especial a aquellos que hoy día se levantan y luchan, elevando sus niveles de combatividad contra todas las formas de injusticia que se vienen desarrollando. Un abrazo fraterno.

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