Publicamos a continuación la quinta parte del documento ‘De Karl Marx al Marxismo’, de autoría del Núcleo de Estudios del Marxismo-Leninismo-Maoismo. En esta edición, los autores tratan de la importante lucha de dos líneas contra las concepciones pequeño burguesas de Bakunin, en medio de la cual sucede también la inmortal Comuna de París, hito de la lucha obrera mundial, que fortaleció también la comprensión de la necesidad de la Dictadura del Proletariado para que la clase alcance su objetivo, el comunismo.

La Comuna de París y la Conferencia de Londres: Lucha de dos líneas contra el anarquismo y el reformismo

Entre los distintos encuentros de la I Internacional, unos tienen mayor importancia que otros porque en ellos se trabó de forma concentrada las luchas de dos líneas más importantes de la organización. En cada evento de la Internacional, fortalecido por el impacto de la publicación de El Capital y por el propio desarrollo de la lucha de clases en Europa, el marxismo fue poco a poco imponiéndose como la única ideología verdaderamente proletaria, porque es científica, y la propia I Internacional fue avanzando en su calidad ideológica.

En el Congreso de Bruselas en 1868, por primera vez en la historia de la I Internacional es incluido en su programa la consigna de la “apropiación de los medios de producción”; esa decisión marca la asunción de la I Internacional de un programa socialista. Bakunin ingresará al año siguiente en la organización representando su Sección Suiza. Después de la muerte de Proudhon y Lassalle, Bakunin se convirtió en el principal representante del socialismo pequeño-burgués en Europa. Su ingreso en la I Internacional exigió de la Fracción Roja marxista la intensificación de la lucha de dos líneas, lo que también fue decisivo para el desarrollo de la ideología del proletariado. En 1870, Bakunin fue derrotado por los revolucionarios rusos en la Sección Suiza de la I Internacional y en 1872, será expulsado de la organización por el Congreso de La Haya.

El anarquismo, desarrollado de manera más completa y decadente por Bakunin, representaba la mezcla eclética de elementos del proudhonismo, del lassalleanismo, de las posiciones burguesas del tipo blanquistas, aspectos del reformismo inglés, y del populismo ruso. La ideología no-científica y pequeño burguesa de Bakunin incorporaba del proudhonismo su defensa de la forma de propiedad de la pequeña burguesía urbana; del lassalleanismo su aversión a la lucha salarial del proletariado industrial; del reformismo inglés su repulsión a la lucha nacional de los irlandeses; del blanquismo la fraseología de la acción revolucionaria independiente de la participación de las masas; y del populismo ruso el nihilismo y el individualismo extremo. El anarquismo representaba por lo tanto la línea oportunista pequeño-burguesa más desarrollada y contra la cual el marxismo desenvolvió la lucha de dos líneas más importante en su proceso de conformación como ideología científica y universal del proletariado.

La lucha contra las posiciones de Bakunin sólo estaba comenzando en el seno de la I Internacional, cuando en marzo de 1871 estalla la Comuna de París, primera experiencia de asalto al poder por el proletariado y primera experiencia de la dictadura del proletariado. Entre las fuerzas políticas de la I Internacional, las que tuvieron mayor peso en la dirección de la Comuna fueron los blanquistas y los proudhonistas. El peso de los marxistas, entre la dirección de los communards era minoritario, pero extremadamente activo. A pesar de eso los marxistas se batieron con tremendo heroísmo en las batallas de París y Karl Marx tuvo un papel decisivo en la defensa política e ideológica del proceso revolucionario francés. El Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania dio grandes pruebas de internacionalismo, defendiendo públicamente la importancia histórica de la Comuna. Después de su derrota el Consejo General de la I Internacional organizó de manera decidida la solidaridad política y material a los exiliados franceses.

La experiencia de la Comuna de París y las razones de su derrota, comprobaron cabalmente la imposibilidad del socialismo pequeño-burgués, particularmente del anarquismo, de conducir la revolución proletaria al triunfo. Los puntos positivos y negativos de la Comuna, como nunca antes, sirvieron de lección al proletariado sobre la necesidad del partido proletario, de su ejército revolucionario y el frente único para la conquista y defensa del poder, para el ejercicio de la dictadura del proletariado. La experiencia concreta de la Comuna mostró cuán vacía era la proposición anarquista de destrucción del Estado burgués sin su inmediata sustitución por un Estado proletario, es decir, por su dictadura revolucionaria como condición única para eliminar las clases sociales y con ello extinguirse el Estado. La experiencia de la Comuna comprobó que solamente armado con su propio Estado, el proletariado podría expropiar los medios de producción de la burguesía, concentrándolos en sus manos.

Y es ese balance que Marx presenta en el Manifiesto sobre la Guerra Civil en Francia, aprobado por el Consejo General de la Internacional en junio de 1871. El impacto de ese Mensaje en toda a Europa y también en América fue enorme. Además de un balance de la Comuna, el Manifiesto del Consejo General, así como fuera el Manifiesto del Partido Comunista, constituyen para la I Internacional la propagación de un completo y desarrollado programa comunista, que además de proponer la necesidad de la dictadura del proletariado hacía el balance de su primera experiencia histórica y, previendo los tiempos futuros, proclamaba de manera profética que: ¡La Comuna es inmortal! El Manifiesto del Consejo General tuvo una difusión inmediata, sólo en Inglaterra fueron tres ediciones en el año de 1871 [1]. Su traducción para otras lenguas ocurrió el mismo año, pues era urgente al proletariado de todo el mundo conocer el balance científico de su primera insurrección triunfante.

En septiembre de 1871 se realiza la histórica Conferencia de Londres de la I Internacional. Esa Conferencia representa el hito ideológico más importante de la izquierda en el creciente MCI, pues en ella estaban reunidos los sectores más avanzados del movimiento que aprueban el Manifiesto del Consejo General. Así, la I Internacional asumía oficialmente el programa comunista y, a la vez, colocaba para sí la necesidad de constituirse en una nueva forma de organización. Es lo que claramente indica Engels en su carta a Kugelman cuando afirma que la principal tarea de la conferencia era la de “proceder a una nueva organización que corresponda a las exigencias de la situación”. O sea, la Comuna de París planteaba para el MCI que la tarea más importante en aquel momento era la construcción de Partidos Marxistas en cada país. La I Internacional había cumplido su misión histórica y eran necesarias nuevas formas de organización como único medio de hacer avanzar el proceso revolucionario y el desarrollo de la ideología del proletariado.

El discurso de Marx en el cierre de la Conferencia de Londres tiene una gran profundidad y apunta la necesidad de la construcción de lo que se delineaba como los tres instrumentos de la revolución:

“Sin embargo, antes de que tal transformación pueda ser realizada, es necesaria una dictadura del proletariado, y su primer presupuesto es un ejército del proletariado. Las clases trabajadoras tienen que combatir por el derecho a la emancipación en el campo de batalla. La tarea de la Internacional es organizar y unir las fuerzas de los obreros para la lucha que se aproxima.” (Discurso de Marx en ocasión de celebración del 7º aniversario de la I Internacional, 25 de septiembre de 1871).

El marxismo se impone como la única ideología científica del proletariado: se inicia una nueva fase en el movimiento comunista internacional

Después de la Conferencia de Londres, le correspondió a la izquierda la derrota cabal de las posiciones anarquistas en el Congreso de La Haya. Todas las acusaciones de los pocos delegados anarquistas contra el Consejo General fueron rechazadas y el Congreso decidió el fortalecimiento de los poderes de su dirección y la expulsión de Bakunin y de su representante Gillaume de las hileras de la I Internacional. Con la fuerza científica de El Capital, con el heroísmo de la Comuna de París y con el balance programático del Manifiesto del Consejo General, el marxismo se conformó como única ideología científica del proletariado, la única teoría científica del Comunismo. El Congreso de La Haya marca esa victoria y la ausencia de Bakunin, que huyó de la franca lucha de dos líneas prefiriendo seguir produciendo intrigas sectarias, aliado ahora con los reformistas ingleses, expresaba la derrota completa del anarquismo y del socialismo pequeño-burgués ante el marxismo. Desde ese momento en delante, la ideología burguesa en las hileras del movimiento obrero sólo podría confrontar a la ideología proletaria bajo la apariencia “marxista”, en una nueva forma: el revisionismo. La sistematización y complemento del desarrollo del marxismo se dará, a partir de entonces y principalmente, en la lucha de dos líneas contra el revisionismo, en un periodo en el cual la lucha de clases recorrió, en palabras de Lenin, un “desarrollo relativamente pacífico” que sólo sería concluido con la primera revolución Rusa de 1905. Serán esas contingencias las que analizaremos en la parte VI y VII del presente artículo.

Conclusión

Buscamos analizar el surgimiento y desarrollo de la ideología científica del proletariado, el marxismo, a partir del avance de la lucha de clases del proletariado europeo, entre los años de 1830 y 1871; de la lucha de dos líneas entre las organizaciones de vanguardia de la clase obrera, de cómo en esas organizaciones se conformó una izquierda, una Fracción Roja, a partir de la cual se desarrolló un pensamiento proletario y científico que representaba la fundamentación de una jefatura reconocida; de como esa Fracción Roja, esa jefatura, manejando la línea de masas como medio correcto de intervención de la vanguardia en la lucha de clases, logró a través de la experiencia concreta de la lucha revolucionaria proletaria enriquecer y complementar esta misma ideología. A partir de lo expuesto por el camarada Lenin y por el Presidente Gonzalo, de que el marxismo se conformado por tres partes integrantes, buscamos también analizar el desarrollo de la ideología científica del proletariado en sus partes integrantes: la filosofía marxista, la economía política marxista y el socialismo científico. De modo que presentamos la siguiente síntesis:

El pensamiento marx se forja en medio al agravamiento sin precedentes del antagonismo entre el proletariado y la burguesía, lo que se expresa en los levantamientos de 1848, pero sobre todo en la insurrección obrera de junio de aquel año en París. La lucha de dos líneas más importante para la conformación del pensamiento marx se da contra el socialismo pequeño-burgués de Proudhon. La Fracción Roja dirigida por Marx derrota la línea derechista del proudhonismo en el segundo Congreso de la Liga de los Justos, que se transforma en Liga de los Comunistas, adoptando el lema: ¡Proletarios de todos los países, uníos! En cuanto a la línea de masas, Marx la manejó de manera brillante y a partir del balance de la insurrección obrera de París de 1848, presentado en el documento La lucha de clases en Francia, formuló el concepto de dictadura del proletariado. Las principales obras del pensamiento marx son: Miseria de la Filosofía, de 1847, que en su primer capítulo trata de la economía política y en el segundo de la filosofía; el Manifiesto del Partido Comunista, de 1848, que representa la formulación integral del socialismo científico. El pensamiento marx, en sus tres partes integrantes, daba fundamentación a la condición de jefatura de Karl Marx del naciente Movimiento Comunista Internacional.

El marxismo se forja en medio a un nuevo ascenso del movimiento obrero en Europa, así como de la agudización de las luchas de liberación nacional de los irlandeses y polacos; ese ascenso encuentra su apogeo en la inmortal Comuna de París, en 1871. Es en medio a ese cuadro de la lucha de clases que es fundada, en 1864, la I Internacional, siendo Marx electo para su Consejo General. El Comité Permanente del Consejo General se constituye como Fracción Roja de la I Internacional, con Marx como jefatura. La lucha de dos líneas más importante en la conformación del marxismo se desarrolla contra el anarquismo de Bakunin  que, como ya dicho, mezclaba los peores aspectos de las líneas derechistas de Proudhon , Lassalle, de los reformistas ingleses, de los populistas rusos y de las posiciones burguesas en el movimiento obrero. El marxismo también se enriquece con el sagaz balance propuesto por Marx de la Comuna de París, manejando una vez más la línea de masas; es de esa experiencia que Marx descubre la forma política de la dictadura del proletariado, el gobierno obrero centralizado como condición para su emancipación económica. Las principales obras que hacen del pensamiento marx el marxismo son: El Capital, su Libro I, en el cual están plenamente desarrolladas la filosofía marxista y la economía política marxista; y el Manifiesto del Consejo General, sobre la Comuna, que representa un salto en la formulación del socialismo científico, a partir del balance histórico de la primera experiencia de la dictadura del proletariado. El marxismo, plenamente desarrollado en sus tres partes integrantes, se impuso entonces, como la única teoría científica del Comunismo.

Notas

[1] Este importante texto, junto a otros dos manifiestos por Marx, se editaron en forma de libro con el nombre de La Guerra Civil en Francia, con prólogo de Federico Engels.

De Karl Marx al Marxismo

I. El marxismo como necesidad histórica
II. La asociación Internacional de los Trabajadores, El Captal, la Comuna de París y la Guerra Civil en Francia
III. Del pensamiento marx al marxismo
IV. ‘El Capital’ y la lucha de dos líneas en la I Internacional

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