Trabajadores agrícolas temporales se emplean en todo el país mediante el sistema de subcontratos. Fotografía de archivo Emol.

El miércoles 22 de julio, cuando todo el país presionaba por la aprobación en el senado de la reforma que permite el retiro del 10% de los fondos de AFP, don Daniel Valenzuela, temporero agrícola del oficio de los parroneros, nos hizo llegar una denuncia sobre el sistemático fraude que viven los trabajadores agrícolas por el no pago de sus imposiciones. Desde el Periódico El Pueblo recogimos esta denuncia y nos contactamos con don Daniel para saber más de la situación de los temporeros agrícolas. Sin embargo, terminamos conversando también sobre la situación política del país y sobre la importancia del campo como la base de una nueva sociedad que se tiene que construir.

Una vida de trabajo que no se refleja en las imposiciones

La discusión sobre el 10% del retiro de los fondos de AFP terminó por hacer que don Daniel Valenzuela se decidiera a difundir una denuncia que venía preparando desde hace un tiempo. Durante los últimos dos años había trabajado como temporero en el fundo Las Hornillas en Machalí, Región de O’Higgins, de propiedad de la familia terrateniente García-Huidobro. Ese día 22 de julio, el senador por la región de O’Higgins, Alejandro García-Huidobro (UDI), debía participar de la votación y don Daniel lo desafiaba a pronunciarse sobre el fraude en las cotizaciones previsionales de los trabajadores agrícolas subcontratados en el fundo de su familia.

“Comencé a trabajar a los 16 años, tengo 42 años y tengo cotizaciones previsionales por $5.030.000. O eso da a entender que yo no he trabajado, que me de dedicado a vivir como parásito de la sociedad, o simplemente aquí hay algo más. Y ese algo más es el sistema de subcontratación.”

“Este sistema de la subcontratación en el campo es una figura de palo blanco que utilizan las empresas para evadir las leyes sociales. Eso a lo largo de todo el país, yo he trabajado de temporero desde Arica hasta Temuco en diferentes tipos de faenas. Tengo harto hilo en carrete, como se dice. Y desde hace años he sido uno de los trabajadores que más ha resistido las prácticas que se utilizan en el trabajo agrícola de temporada. Entonces hubo una situación que se dió con el estallido social. Yo el año pasado y antepasado estuve trabajando en el campo de la familia García-Huidobro, la familia del senador. El año pasado llegué a trabajar en ese fundo ya con la intención de hacer una denuncia en relación al campo. Porque considerando el estallido social, cuando nuestros jóvenes y niños andaban en la calle arriesgando todo, literalmente arriesgando todo, no era justo estar obteniendo beneficios de ellos mientras yo estaba trabajando, ganando platita como si nada. Yo esperaba el momento oportuno para hacer las denuncias con videos y consideré que en estas circunstancias, cuando hay todo un tema con el retiro de los fondos de las AFP era el momento de subir este video y ver si alguien se interesaba por lo que allí ocurre.”

Daniel resuelve publicar su denuncia el día de la discusión por el retiro del 10% de las AFP,

Una máquina para defraudar

“No es sólo este caso, es en todo el país. Conozco todos los campos de Copiapó y todos trabajan con los contratistas, yo creo que un 10% de los trabajadores serán contratados por la empresa principal, el resto es todo subcontratación. Y en la subcontratación es donde ocurre el fraude. Todos trabajamos con remuneración variable, y si se ponen a hacer un estudio se van a dar cuenta que a todos les imponen por el monto mínimo, y por ciertos días en el mes, No son los 30 días, yo creo que el promedio de los contratos deben estar hechos por unos 20 días por mes. Entonces la máquina de defraudar es porque hay un fraude a la ley y las víctimas somos nosotros.”

En su denuncia, don Daniel explica que solicitó la fiscalización a la Inspección del Trabajo de Rancagua por irregularidades en los contratos y los registro de asistencias y otras faltas al código del trabajo. Sólo tras insistir en la Dirección Regional consiguió que se realizara la visita de fiscalización, pero al momento de la visita de los inspectores, todos los trabajadores temporeros habían sido enviados a sus casas antes del término del turno y la fiscalización sólo cursó multas por algunas faltas menores.

“Yo tenía claro que la inspección del trabajo no iba a tener una respuesta acorde con la situación. Lo tenía claro. Lo que quería era mostrar un poco de lo que ocurre a nivel nacional, porque no es solamente este caso.”

“Y ahora con el temazo este del retiro del 10% de las AFP, investiguen qué porcentaje de los trabajadores que tienen el menor porcentaje de cotizaciones. Podría apostar que el grueso de los trabajadores que tienen el menor monto de cotizaciones son trabajadores agrícolas.”

“Vean los videos, vean la denuncia y se van a dar cuenta que hay un todo de maldad. Es como si yo a los 42 años le fuera a quitar un dulce a un niño de cinco. Desde esa posición estamos nosotros con nuestros empleadores.”

La dificultad de la organización de los temporeros

“Esto es bien complicado, mire. Cuando empecé a trabajar en Copiapó en la empresa Agrícola UAC, a la caja de uva limpia de exportación le pagaban $120 a los trabajadores de la empresa y $140 a los trabajadores de los subcontatistas. Nosotros cotizabamos por el monto mínimo, y los que trabajaban por la empresa estaban ‘con todas las de ley’. Esto fue avanzando en el tiempo y con los años dejaron de tomar trabajadores temporeros y la empresa sólo contrataba los supervisores. Los que éramos temporeros pasamos todos al subcontrato. Y ahora como se anda trabajando a trato, la tendencia es el individualismo.”

“Yo participé en una agrupación de temporeros en Copiapó que estaba al alero de la iglesia católica, La Pastoral del Temporero. Ahí hablaban de Dios y todas esas cosas, pero profundizar de la situación de los temporeros, no. A las finales terminé no yendo más porque encontré que era una farsa, disculpeme, pero un insulto a la inteligencia decir que la palabra de Dios estaba encima de mi trabajo. Yo siendo muy joven ya tenía claro que con alabanzas no comía, así no me iba a alimentar. Para mi era secundario el problema religioso, lo principal era ver lo que estaba pasando en el trabajo agrícola.”

“Pasadido de los años 2000 se dieron movilizaciones grandes en Copiapó. Yo estaba trabajando en la zona de lago Rapel y hubo una réplica allí. Allí estaban organizaciones Anamuri y Agupación Ranquil [Confederación Ranquil]. En esa instancia yo fui elegido como representante de las personas que trabajaban allí en el sector, de los que vivíamos en el campamento y estaban estas organizaciones. Ahí ocurrió lo que tenía que ocurrir: el pataleo dura lo que dura el calor del fuego y de ahí todas las cosas se enfrían y para los que nos tocó dar cara, no hay más trabajo. A mi me tenían hasta con foto en esos lugares, eso era en el Fundo Santa Inés donde ocurrió esto.”

“En las condiciones en las que estamos, no hay ninguna posibilidad de que se vuelvan a levantar organizaciones entre los temporeros. El trabajo de temporada tiene una serie de dificultades. La primera es que el trabajo es estacional, entonces nosotros sabemos que en determinada fecha vamos a ingresar a trabajar y vamos a tener tantos meses para trabajar. Eso hace que no haya posibilidad de agruparse a nivel de empresa, a nivel de campo, porque vamos a estar siempre rotando. Además, en el sistema de subcontratación es muy conocida la frase ‘al que no le gusta se va’. Eso opera en todos los trabajos, pero el en sistema agrícola es mayor. Y la persona acepta las condiciones que se le imponen con tal de tener trabajo. Y la gente dice ‘no importa que me caguen, pero tengo trabajo. Y así tengo la posibilidad de que la próxima temporada me vuelvan a cagar’. Así es como piensa el trabajador agrícola. Y el Estado actúa con desdén, las inspecciones del trabajo no hacen su trabajo. Y qué hablar de la Defensoría Laboral, yo llevo dos años con el contratista, reclamando 156 mil pesos y el juicio sigue ahí. Entonces no existe ninguna posibilidad de que nos acojamos a las instituciones para que nos salvaguarden nuestros derechos, y entonces, como no hay posibilidad, estamos obligados a aceptar las condiciones que se nos impongan, sino viene la famosa frase ‘si no te gusta te vas’.”

“Y la gente en el campo tiene bajísimo nivel de información. Es mínima la información porque uno llega a hacer un trámite y no se puede, porque la burocracia te dice ‘tráigame esto’, ‘tráigame esta otra cosa’, ‘venga en esta fecha’. Pero en la temporada perder un día de trabajo significa que es un día que no vamos a tener para comer en los meses que estamos sin trabajo. Entonces vivimos en la constante presión de un estado de necesidad permanente, esa es la verdad.”

Sin resolver la situación del campo no se podrán sentar las bases de un verdadero orden social

“Sabe cuál es el tema principal en este caso, es que hay una situación que no se ha considerado, que es muy relevante. Nosotros actualmente estamos por sobre los dos dígitos de cesantía. Y de todas esas personas que quedaron sin trabajo en la ciudad hay muchos que derechamente no van a volver a encontrar trabajo en la ciudad. Para mi esto de la pandemia va a servir de excusa para encontrar también la automatización. Y el teletrabajo, que se llama, va a significar que la gente se quede trabajando en sus casas. Y la gente que hacía aseo en las oficinas, la que limpiaba los vidrios y esos oficios menores van a desaparecer porque esos trabajos no se van a requerir. ¿Y donde van a ir ellos? Estamos claros que nosotros somos un país picapiedras. Somos picapiedras, nuestro destino depende de cuántas piedras se piquen y a cómo se venden. Y aparte que la minería busca también usar su tecnología de vanguardia y dentro de la minería también vienen bajando los niveles de contratación sistemáticamente. Entonces mucha gente va a quedar sin trabajo y lo más probable es que lleguen a vivir al campo.”

“No tenemos una política de Estado de producción agrícola. Aquí tenemos una situación en que cada quien decide lo que hace. No existe campo que sea propiedad del Estado. Es imposible así bajo la filosofía del empresario chileno que la única forma de ganar es explotando al trabajador y haciendo chanchullos para poder evadir impuestos, y explotando materia prima y hasta ahí nomas, nada va a mejorar. Mientras no se mejore el sistema agrícola, que para mi entender es la industria que más empleos genera, más que la minería, más que la pesca, más que el comercio. Porque no solo está el trabajo agrícola, sino todo los servicios anexos, el transporte y todo lo que implica sacar el producto fuera del país.”

“La agricultura viene a suplir una necesidad básica que es la alimentación. Y no se puede obviar la alimentación. Dese cuenta que está plagado el país de ollas comunes. ¿Cómo se condice esto con lo que decía la sra. Bachellet que éramos ‘potencia alimentaria mundial?’ ¡Es ridículo decir que somos ‘potencia alimentaria mundial’ cuando tenemos gente en nuestro país que padece hambre!”

“El tema de la agricultura ha sido solapado como un pequeño grupo de mujeres que son las temporeras, que salen a trabajar tres o cuatro veces al mes y les pagan altiro. La agricultura requiere trabajo los 365 días del año, 24/7, porque estás trabajando con un organismo vivo. No se puede detener un organismo vivo. Y lo han solapado como que fuera una cosa mínima. Pero nadie, absolutamente nadie que vive en la ciudad, desde el presidente de la república hasta el chileno más desposeído puede prescindir de comer. Nadie. ¿Y el alimento de adonde sale? Hay todo un tema que profundizar, que requiere un análisis más profundo, y no solo de la situación laboral de los trabajadores, sino el impacto que tiene la agricultura en el diario vivir. Ahí recién estaríamos hablando de sentar bases sólidas de un orden social.”

La decisión de luchar: vivir con miedo es no vivir

Don Daniel ya ha tomado la decisión de luchar, trabajando por denunciar la situación del trabajo temporero en el campo. En este camino nos vamos encontrando los muchos y muchas que se levantan en campo y ciudad para defender los intereses de los oprimidos y explotados, anhelando una nueva sociedad, esa que sólo surgirá de la lucha revolucionaria desde el campo a la ciudad.

“¿A usted le sirve salir a la calle con el país que tenemos? Lo más seguro es que lo van a cogotear. ¿Y por qué ocurre tanta delincuencia? Porque hay mucha gente cesante y por dos razones: primero porque hay poco trabajo, y la más importante, porque no vale la pena salir a trabajar si es más rentable salir a delinquir. Visto de ese punto de vista ¡hay que cambiar el sistema!”

“Me considero un luchador social desde siempre, desde los 16 o 17 años que salí a trabajar para los campos. Y cuando ya empecé a tener contacto con la tecnología, siempre apoyando las causas que considero válidas de apoyar, todas las que implican abuso contra nosotros, los más débiles, que siempre somos los mismos; en las circunstancias que sean, siempre somos los mismos.”

“Yo, como muchos de mis compañeros trabajadores temporeros, no queremos que nos regalen nada. Yo tengo la capacidad suficiente para ganarme mi dinero, pero que me paguen mi dinero. Que se retribuya lo que yo estoy entregando.”

“Yo doy la cara para decir estas cosas porque no tengo miedo. Después de que denuncié los videos sobre este fundo del sr. García-Huidobro, me dediqué a vender aguas en la calle. No tengo miedo en realidad, porque vivir con miedo es no vivir. Yo puedo decir valientemente que miedo al futuro no tengo, y pienso que esto que estoy haciendo ahora es lo mejor que puedo hacer. Si vamos a aportar a mejorar la situación en la que estamos, yo estoy dispuesto.”

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