El 16 de agosto de 2020, familias campesinas se apoderan de la hacienda Nuestra Señora, remanente de la antigua Santa Elena. Créditos foto: Resistencia Camponesa.

¡Urgente! Campesinos completan retoma de Santa Elina 25 años después de la batalla

Por Resistencia Camponesa (Resistencia Campesina) en A Nova Democracia, 19 de agosto de 2020. Tradujimos el artículo por su importante contenido donde se han retomado las tierras de la hacienda Santa Elina tras 25 años de la heroica Batalla de Corumbiara.

En la madrugada del 16 de agosto, decenas de familias campesinas dirigidas por la Liga dos Camponeses Pobres (Liga de Campesinos Pobres, LCP) de Rondônia y Amazonia Occidental tomaron el latifundio Nossa Senhora (Nuestra Señora), la última parte de la antigua hacienda Santa Elina (Santa Elena) que todavía estaba en manos de terratenientes. Tierras donde hace 25 años ocurrió la Heroica Resistencia Campesina de Corumbiara.

Ubicada en el municipio de Chupinguaia, en la ruta MC01, a unos 675 km de Porto Velho (Puerto Viejo), el latifundio Nossa Senhora corresponde a un tercio de la antigua hacienda Santa Elina y tiene aproximadamente 6 mil hectáreas obtenidas ilegalmente por una sola familia, que se ha enriquecido a costa del uso ilegal de estas tierras públicas para ganadería extensiva. Según información de los campesinos, el título de propiedad y el Contrato de Alienação de Terras Públicas (Contrato de Enajenación de Tierras Públicas, CATP) son falsificados por el terrateniente que afirma ser dueño de la hacienda Nossa Senhora.

Mientras los terratenientes falsifican documentos, enriquecen países imperialistas, destruyen nuestros bosques, explotan a los habitantes, asesinan a campesinos e indígenas, los miles de pequeños y medianos campesinos son responsables de más del 70% de la producción de alimentos que abastece la mesa  de los brasileños, según el último censo del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, IBGE).

Con esta nueva toma, las tierras de Nossa Senhora, anteriormente explotadas en beneficio de unos pocos y para servir intereses extranjeros, ahora serán cortadas para que cientos de familias produzcan alimentos y prosperen generando ingresos y moviendo la economía de las ciudades de Chupinguaia, Corumbiara, Cerejeiras y la región.

La toma ocurre exactamente una semana después del 9 de agosto, fecha en la que se celebraron los 25 años del heroísmo de los campesinos que opusieron feroz resistencia contra el ataque planeado por el latifundio y el viejo estado que se conoció como la “Massacre de Corumbiara”.

Con la ocupación, los campesinos exigen en la práctica justicia por los crímenes del latifundio acaparador de tierras cuyas manos están manchadas de sangre campesina.

La entrada de las familias en el latifundio de Nossa Senhora fue recibida con gran entusiasmo y animación por las masas campesinas de las áreas vecinas, además de los pequeños y medianos comerciantes de la región; todos han expresado su apoyo activo a través de donaciones de alimentos. Ya en el primer día de la toma llegaron más de 20 litros de leche para ayudar a muchas madres con sus hijos pequeños.

La profunda crisis general del capitalismo burocrático, agravada por la pandemia y el consecuente empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo, con la reducción de los ya escasos puestos de trabajo en las ciudades de rondonienses (nota EP: se refiere al estado de Rondonia, ubicado en el noroeste del país) han arrojado al desempleo a miles de trabajadores, provocando que cada vez más masas vean la toma de terrenos del latifundio como una salida a la crisis, confirmando en la práctica lo que ha afirmado la LCP en su consigna “Contra a crise, tomar todas as terras do latifúndio!” (“¡Contra la crisis, tomar toda las tierras del latifundio!”).

Entrada al campamento con banderas de la LCP y fotos de los compañeros Manoel Ribeiro, el Nelinho y Renato Nathan. Créditos foto: Resistencia Camponesa.

La nueva toma ha atraído a campesinos de varias regiones vecinas y ha llevado a muchas de las familias que ya viven en las áreas circundantes a llamar a los miembros de la familia a conquistar su parte de la tierra y el derecho al trabajo.

Cada día llegan más familias para acampar y luchar por un pedazo de tierra para trabajar y producir.

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