Nota EP: Saludamos el profundo trabajo democrático de los compañeros del Periódico A Nova Democracia, quienes se esfuerzan diariamente por educar políticamente a las masas populares de Brasil, entregando valiosos elementos también al resto de Latinoamérica y el mundo. Como dijera el gran revolucionario Mao Tse-tung, cuando el enemigo nos ataca significa que vamos por ancho camino, pues significa que hemos trazado una línea demarcatoria con él y que el trabajo obtiene sus frutos.
Repudiamos los cobardes ataques reaccionarios, guión podrido y repetido, esta vez en el escenario de la crisis general del imperialismo y el capitalismo burocrático. Las masas están ardiendo en todo el mundo, sólo desean disfrutar de los frutos manuales e intelectuales de su propio trabajo. Eso es lo que les causa un profundo odio a estos piratas modernos, a estos saqueadores de cuello y corbata.

El 13 de agosto, el edificio donde funciona el periódico A Nova Democracia fue objeto de un sabotaje físico contra el sistema de internet. Un sujeto, presentándose como técnico de un operadora de internet, ingresó al edificio con la justificación de que iba a “verificar la posibilidad de instalar la operadora” en el local, se dirigió a un centro de distribución de la sede y cortó, con alicate, todos los cables eléctricos de internet y telefonía. No se levantó nada, no se instaló nada. Otros técnicos que acudieron a la sede con posterioridad al hecho, con el fin de restablecer la conexión, confirmaron que se trataba de un inconfundible acto de sabotaje. La propia empresa de telefonía informó que ningún funcionario atiende sin una orden de servicio, lo que demuestra que el “técnico” era, en verdad, un elemento infiltrado. Meses antes, otro elemento fue identificado realizando ronda en torno a la sede del periódico durante dos semanas, todos los días y a la misma hora, en plena pandemia, comprobando la rutina, horario de salida y cierre del edificio.

Se trata de una acción de sabotaje que, si bien puede parecer simple a los miopes, es muy grave y es, por su naturaleza, una operación de guerra psicológica. Los reaccionarios y fascistas quieren silenciar la plataforma popular y democrática que ha sido siempre y seguirá siendo A Nova Democracia, sin embargo, aún sin dar la cara, sin dar a conocer su «hazaña», sin proporcionar amplios elementos de su acción por temor a hacer crecer el apoyo a la prensa popular y democrática. Sus mentores indican con esto que están mirando y que, mañana, pueden aventurarse en algo de mayor importancia. ¡Que lo intenten!

Quieren hostigar a esta plataforma que diariamente ha denunciado y golpeado a este gobierno de generales, verdugos del pueblo y pequeños súbditos nazis, tal como la denuncia de todos los crímenes del viejo Estado. La escoria de la sociedad, desde el alcantarillado y alentada por estos tiempos en que el país es dirigido por una especie de junta militar, está furiosa contra los consecuentes y revolucionarios demócratas que tienen a este periódico como portavoz, tramando sus repugnantes planes. ¡Bien, señores! Su baba hidrofóbica, su odio demente por el pueblo en lucha y sus mejores representantes no provoca más que una mayor decisión de seguir en esta trinchera de la lucha de clases.

No es sorpresa que, en este momento, los reaccionarios y los “poderosos” elijan A Nova Democracia como objetivo. En todas las portadas recientes de este vehículo abundan las denuncias del escandaloso genocidio del gobierno contra el pueblo, ya sea por medios militares con sus odiosos operativos policiales en las favelas y en el campo, ya sea  por negligencia en medio del Covid-19, que ya ha matado a más de 100.000 brasileños y destrozado sus familias, indignadas y presas por el sentimiento de impotencia, rehenes de un viejo Estado dirigido por algo semejante a psicópatas. Mientras miles e incluso millones mueren por su negligencia, sea sanitaria o económica, los carniceros del gobierno se encogen de hombros mientras dan millones de reales (moneda brasileña, nota EP) a las Organizaciones Sociales de Salud, roban fondos de los hospitales, respiradores y todas las estafas ya conocidas.

Desde esta plataforma siempre hemos denunciado el saqueo de nuestras riquezas naturales por parte del imperialismo, la explotación de los trabajadores por parte de las corporaciones multimillonarias del país y del extranjero -que pagan salarios de hambre y las ganancias ni siquiera se quedan en el país-, las matanzas en las favelas, el latifundio y su demencial guerra contra los campesinos e indígenas, el saqueo de la economía nacional por el capital financiero, etc. Si el pueblo sufre, si padece con la falta de servicios básicos, el encarecimiento de la canasta básica de alimentos, la falta de vivienda, los bajos salarios y los problemas familiares derivados de una vida siempre al límite, todo tiene que ver con la dominación de clases de los grandes burgueses, latifundistas y del imperialismo, y la liberación del pueblo vendrá con el arrasamiento de estas clases. Son intereses irreconciliables, el beneficio de unos proviene de la miseria de otros. La Revolución de Nueva Democracia, en marcha ininterrumpida hacia el Socialismo, eliminará todas las desgracias que pesan sobre las masas populares, quieran o no los enemigos del pueblo, se impondrá y borrará de nuestro país toda la podredumbre, oscurantismo, reaccionarismo y sufrimiento de las masas populares. Las propias masas se encargarán de hacerlo. Nada ni nadie podrá detenerlos.

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