Carabineros facilitando el ingreso de los funcionarios de Central Frontera. Fotografía facilitada por don Víctor y su familia.

Central Frontera, en la Región del Bio-bío, es una gran inversión de cerca de 300 millones de dólares que ha sido motivo de pugna desde el mismo momento de su anuncio. El proyecto hidroeléctrico levantó una disputa legal que enfrentó por varios años a reconocidos miembros de la facción compradora de la gran burguesía: Carlos heller, por una parte y Juan Claro y la familia Said, por otra. Resuelta la pugna entre estas grandes familias, a inicios de este año las obras fueron adjudicadas a SalfaCorp -el mayor monopolio de la construcción, vinculado directamente a la fortuna de Sebastián Piñera- y con ello se desataron las prácticas matonescas para forzar a los campesinos a vender a bajo precio los terrenos agrícolas que serán inundados por la central. Reproducimos a continuación la denuncia que ellos mismos nos han hecho llegar.

La semifeudalidad con cara de empresa moderna

Central Frontera es un proyecto hidroeléctrico que planea ubicarse a un costado de la Ruta 5 Sur, frente a la ciudad de Los Ángeles, en Región del Bío-bío. Es un gran proyecto de inversión impulsado y desarrollado por importantes grupos económicos del país, que -de acuerdo con su publicidad- utilizará “tecnología de punta” para la generación de electricidad. Pero al mismo tiempo, no puede dejar de usar las formas semifeudales más viejas de engaño, hostigamiento y matonaje contra los campesinos.

Este proyecto hidroeléctrico ha sido terreno de pugna desde su anuncio, que enredó en una larga disputa legal a la lechería Ancali que se ubica en el mismo sector-propiedad de Carlos Heller- y a Energía Llaima, propiedad de Juan Claro y la familia Said. Heller alegaba por la insuficiencia del estudio de impacto ambiental y frente al verdadero impacto que tendría en su lechería, lo cual terminó zanjado en la Corte Suprema, en junio de 2018, en favor de los Claro y Said.

A inicios de este año se anunció la adjudicación de las obras civiles a SalfaCorp, la mayor empresa de la construcción, vinculada durante la década de 2000 al propio Sebastián Piñera y a influencias de alto nivel para la adjudicación de este tipo de grandes obras, según informó Interferencia en el mes de marzo.

Con la adjudicación de las obras comenzaron nuevas diferencias con los vecinos de San Carlos de Purén, pero los principales afectados están siendo los campesinos que actualmente viven en el sector que será inundado, quienes denuncian hostigamiento, matonaje y planos irregulares de parte de la empresa.

 “Ellos están trabajando sobre la tierra de nosotros”

Víctor, su esposa Escarlet y su suegra viven en la Parcela 9 del sector La Isla, San José de Bio-bío. De acuerdo a lo que nos relata don Víctor, la empresa Frontera en un comienzo se acercó a la familia a través de sus abogados con la intención de comprar su parcela de 15,6 hectáreas donde se planea construir la represa, por su cercanía con uno de los brazos del río Bio Bio. Los abusos empezaron de inmediato, cuando la empresa ofreció 5 millones de pesos por hectárea, cuando el precio de media hectárea en esa zona es de entre 25 a 30 millones de pesos. A esta oferta abusiva la familia se negó, lo mismo que algunos otros vecinos. Ahora la empresa ya ha iniciado obras de preparación ingresando ilegalmente a su predio.

“Ellos aún no han llegado a convenio con los parceleros para poder comprar las tierras. De 2014 que estamos peleando con ellos. De primera iban a la casa, con abogados y luego hubo un quiebre con él y no vino nunca más. Después enviaba representantes -un tal Carlos Rivas y Claudio Ravanal-, que no sé qué son en la empresa, pero andan con papeles, planos y con la caballería encima. Esos caballeros ya tienen gente trabajando a nombre de la empresa.”

“Ellos se metieron a la propiedad de nosotros por una parte que cedió el río, pero ellos reclaman que eso es su propiedad y que el SAG se lo habría vendido, un pedazo de tierra que era propiedad del SAG y que colinda con nosotros. Y nosotros sacamos un certificado de dominio vigente y ellos no aparecen como dueños, nunca han salido como dueños. Y ellos andan con un plano con el que dicen que son dueños de parte de la rivera del río”. 

Mapa de la zona de inundación, según el sitio web de Energía Llaima.

Hostigamiento y artimañas para bajar el precio del suelo

Para forzar a los campesinos a vender a bajo precio, Frontera ha recurrido a una serie de artimañas para hostigar a la venta y bajar el precio del suelo.

Según la empresa, todos los terrenos utilizados en el proyecto serían suelos sin uso agrícola. El video promocional de Central Frontera, disponible en su sitio web, señala que el 100% de sus obras se construirá sobre “terrenos inadecuados para cultivo, los que se denominan de Clase VII”. Las obras -afirman – “utilizarán cerca de 58 hectáreas, de las cuales el 100% corresponden a suelos de Clase VII.” 

Sin embargo, los campesinos han producido en esas tierras por años: “El terreno de nosotros -dice don Víctor- va a ser todo inundación, son 15,6 hectáreas agrícolas, se inunda todo […] Hay otra parcela al medio -Parcela 12- que nos separa con Ancali y es un predio agrícola. Acá hay cuatro parcelas, pero somos dos parceleros los más complicados. Una parcela ya pertenece a Frontera. El otro vecino está muy complicado, es caballero de edad que produce leche y tiene miedo por cómo han entrado sin permiso en mi parcela y pueden también entrar en la parcela de él.”

Don Víctor denuncia también las formas utilizadas para bajar el precio del suelo: “Un sujeto Ravanal, arrendó una de las parcelas vecinas para echar a perder la tierra, dijo que eran tierras tipo 7 y 8 y que no servían para nada. Uno de los dueños de esa parcela trabaja con estos mismos de Central Frontera ahora”. Su esposa Escarlet agrega: “Las arrendó para que tomaran zarzal nomás. Eran tierras agrícolas y ahora están llenas de zarzas. Se sacaba la mejor remolacha de estas tierras y ahora les pagan 400 mil por hectárea, y son más hectáreas que las de nosotros.” Las prácticas de hostigamiento se dirigen a todos los parceleros del sector: “Con el otro vecino, que tiene sembrado alfalfa, tiene miedo por que se le metan a su parcela igual. Y de a poco le están echando caballos, le están echando animales dentro de su parcela”. 

“Carabineros lo único que hace es que le da razón a ellos”

Víctor y su familia viven en la parcela que era de su suegro, desde hace 30 años. Tienen todos los títulos de dominio. Su vecino, adulto mayor, tiene un plano general de las parcelas que es el plano más antiguo, con el que fueron entregadas estas parcelas a sus propietarios. 

De acuerdo con lo que nos indica, parte del terreno en disputa corresponde a un sector que antiguamente era lecho de río y tras la inundación de 2006, cuando el río Bio-bío cambió el curso, cedió tierra a la parcela de la familia de don Víctor. Aprovechándose de este cambio de topografía, la empresa habría modificado los planos de deslinde para adjudicárselos como parte de su propiedad, donde han iniciado obras que dividieron el sitio de la familia de don Víctor.

“En esa parte que están ampliando estos señores, ellos metieron una máquina matando árboles y haciendo una zanja de cinco metros, cortando el paso y no podemos pasar ya para el otro lado. Ellos se creen dueños, dicen que son dueños. Y traen a los Carabineros y los Carabineros andan con los planos que ellos les pasan. Yo no entiendo cómo es eso. Porque los planos están mal hechos, pero son planos firmados, con timbre y todo. No entiendo cómo se hicieron esos planos.”

Cuando a finales de agosto los parceleros se opusieron a que la empresa ingresara a sus propiedades, los matones de la empresa terminaron golpeando a uno de los parceleros, adulto mayor, lo cual fue procesado por parte de carabineros como una simple riña callejera.

“Por parte de trabajadores de Frontera, hace unas semanas sufrimos unos golpes, agresiones de parte de trabajadores y el mandamás. Uno no les puede ganar porque vienen con Carabineros. Todas las veces que vienen, vienen con Carabineros. Inclusive cuando se formó la pelea habían dos carabineros ahí y uno de ellos dice ‘oye flaco, si te dije que no vinieras, pa qué viniste’. Sabían los carabineros que andaban con palos, con hachas, casi mataron a mi señora y mi suegro”.

“Nosotros pensamos que no se puede hacer nada. Nosotros no somos tan estudiados y ellos andan con papeles firmados y vienen con Carabineros. Y Carabineros lo único que hace es que le da razón a ellos. Son matones que contrató la Central Frontera, son matones. Y al final que pasa, que se lavan las manos y dicen que no fueron ellos nomás. No hay a quien alegarle.”

“Nos quieren sacar a la mala”

La familia de don Víctor y sus vecinos son la cara real de la gran empresa frente a los pobres. Su cara de empresa moderna e incluso “amigable” con el entorno no aplica hacia los pobres que se oponen a sus intereses. La tecnología de punta y su modernidad contrasta allí con las viejas formas semifeudales del patrón de fundo, que realmente nunca las han abandonado.

Don Víctor nos ha solicitado levantar esta denuncia para unir las fuerzas entre personas democráticas que puedan levantar un apoyo legal y otras formas de apoyo concreto frente a la situación de los parceleros afectados. “Nos quieren sacar a la mala -nos dice- ¿Cuál es el gusto? no entiendo una empresa así. Si quieren trabajar que hagan las cosas bien. Hemos acudido a los diarios acá en Los Ángeles y no quieren publicarlo. Dicen que están coludidos igual. ¿Nos estamos apoyando entre nosotros o no nos estamos apoyando entre nosotros? Hay miedo, los abogados acá en Los Ángeles están mojados”.

La gran empresa monopolista usa el abuso, el aprovechamiento y todas las viejas formas semifeudales que incluyen el clientelismo y el pago de favores, además de las fuerzas policiales y sus tribunales. Se aprovechan de la falta de conocimiento de las leyes que ellos mismos han hecho para su conveniencia.

No se trata de un simple problema de compraventa de tierra. No son simples relaciones comerciales de oferta y demanda, son relaciones extraeconómicas, relaciones semifeudales, en situación dispar, que benefician sólo al grande, al poderoso mediante servidumbre, favores y matonaje. Pero nuestro pueblo ha demostrado una y otra vez que puede unirse para enfrentar el abuso y la explotación, como se ha hecho antes en Aysén o en Freirina.

El caso de don Víctor y su familia no es aislado. Situaciones como esta se dan en cada uno de los rincones del país. Finalmente, somos más que ellos, sólo que aún estamos dispersos. En perspectiva, estamos condenados a vencer y conquistar la tierra para quien en ella vive y trabaja.

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