"Las tierras de Santa Elina están llenas de sangre campesina, no saldremos de aquí", consigna junto a un barricada y la bandera roja en la entrada del campamento Manoel Ribeiro, cercano a Corumbiara, Brasil.

Compartimos a continuación una traducción del artículo publicado por el periódico Resistência Camponesa (Resistencia Campesina) acerca del cerco militar ilegal que ocurre desde fines de marzo en Rondonia, Brasil.

La escalada de represión contra las familias del Campamento Manoel Ribeiro y pobladores de las áreas rurales de Corumbiara y Chupiguaia se intensificó desde que el gobernador reaccionario, Marcos Rocha, ordenó el desalojo ilegal y dio carta blanca para que las tropas militares ejecutaran todo tipo de terrorismo contra los trabajadores de esa región. Esta zona de Brasil es la misma donde en 1995 el Estado promovió los más horrendos crímenes de tortura y ejecuciones contra campesinos.

La operación de guerra del Estado contra las familias asentadas ocurre justo después de haber sido descubierta la actuación de un grupo de pistoleros (asesinos a sueldo del latifundio) coordinado por el sargento del 3er Batallón de Vihena, Emerson Pereira de Arruda, y contratado por el latifundista Antonio Borges Afonso, apodado «Toninho Miseria» y socios de la Agropecuaria Cabixi Ltda. En este grupo armado también tomaban parte otros policías militares y empleados de la hacienda Nossa Senhora Aparecida.

En entrevista con Resistência Camponesa, los campesinos relataron en exclusiva lo que está ocurriendo en este momento en la hacienda y su entorno.

Las denuncias de los crímenes perpetrados por la policía se multiplican cada día: lesiones e intoxicación de niños por disparos de balines de goma y bombas de gas lacrimógeno; disparo de armas de fuego contra familias desarmadas; amenazas y perturbación de la paz; interrupción de la vacunación de los pobladores contra el covid-19; restricciones y coacción contra pobladores y comerciantes de la región; allanamiento a la vivienda de un poblador; agresiones y destrucción de cercas; suspensión total del funcionamiento de la precaria actividad de la escuela rural y un notorio abuso de autoridad.

Todo este terrorismo de Estado es aplicado contra el pueblo con el objetivo de intimidar y desalojar a las familias en favor del rico latifundista y ladrón de tierras, dueño de la hacienda Nossa Senhora Aparecida.

Sin embargo, lejos de intimidar o hacer desistir a los campesinos de la lucha, esta saña del gobierno pro-latifundista contra el pueblo ha generado una agitación e indignación entre los pobladores de toda la región, además del justo odio de clase de las familias asentadas que afirman aún más alto: «No saldremos de aquí!»

Los crímenes perpetrados contra los campesinos de Corumbiara han reforzado la unidad entre los trabajadores y la solidaridad de las familias del campamento Manoel Ribeiro.

Grandes carteles con las consignas «Las tierras de Santa Elina están llenas de sangre campesina. No saldremos de aquí» fueron colgados en diversas localidades cercanas al campamento Manoel Ribeiro y en las áreas campesinas de Corumbiara.

La vil represión viene desenmascarando cada día más al gobernador reaccionario Marcos Rocha, al carnicero de Santa Elina, Helio Cysneiros, y sus policías perros guardianes que, tras discursos que engañan, han cometido los más horribles crímenes contra las familias campesinas que son las que se encargan de colocar los alimentos en las ciudades.

Así, los campesinos que luchan por el reparto de las últimas tierras de la antigua Hacienda Santa Elina aún en las manos de los latifundistas ladrones de tierras siguen resistiendo y combatiendo los cobardes ataques de las tropas militares del gobernador carnicero Marcos Rocha, día tras día. Se llega hoy (7 de abril) al sexto día de una victoriosa resistencia que ha repelido a todo el aparato de guerra de los criminales Marcos Rocha y Hélio Cysneiros Pachá.

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