En 1905, V. I. Lenin sostuvo, que para que se habrá un periodo revolucionario, no bastaba solo con que “los de abajo no quieran seguir viviendo como antes”, si no que los de arriba tampoco puedan seguir gobernando como antes lo hacían”. Esto es, precisamente, lo que hoy se vive en Turquía.

Turquía es un país semicolonial y semifeudal, oprimido por el imperialismo yanqui, sometido a la semifeudalidad. Lo que tiene como consecuencia, que no sea una nación consolidada y que aún no haya resuelto el problema de la tierra y que el pueblo kurdo no pueda lograr, tampoco su autodeterminación.

El pueblo de Turquía siempre ha luchado y desde mediado de los 70, bajo la dirección de Ibrahim Kaypakkaya, fundador del Partido Comunista de Turquía/Marxista Leninista (TKP/ML) comenzó a desarrollar la lucha armada que posteriormente se transformará en guerra popular contra el imperialismo, la semifeudalidad y el capitalismo burocrático.

Al TKP/ML y su ejército guerrillero (TIKKO) se sumará a inicios de este siglo el Partido Comunista Maoísta (MKP) y su Ejército Popular de Liberación (HKO). Estos verdaderos Partidos Comunistas son la vanguardia de la lucha de las masas y la clase obrera en Turquía y el Kurdistán. Ellos dirigen la lucha una parte importante de las organizaciones de masas revolucionarias que ya no quieren seguir siendo gobernadas como lo han sido hasta ahora.

Junto a la vanguardia de la lucha en Turquía y el Kurdistán, existen también otras organizaciones y masas que van avanzando en los niveles de lucha y organización.

Por su parte, el gobierno fascista de Erdogan, ha militarizado Turquía y criminalizado las justas luchas y demandas del pueblo. Pero la violencia reaccionaria no ha detenido la lucha popular, al contrario, sólo ha generado más rebelión. Es decir, la represión fascista de Erdogan ha hecho que Turquía sea cada vez más ingobernable.

El imperialismo yanqui, que utiliza a Turquía como una gran base militar ha orquestado la noche del viernes 15 de julio, un ensayo de golpe militar (tal como en Chile fue en tanquetazo de junio de 1973), donde las tropas tomaron el control de varios edificios gubernamentales y atacaron el Parlamento y la casa presidencial, movilizando a 2.839 militares y dejando un costo de 161 personas fallecidas y 1.440 heridos.

El objetivo del imperialismo yanqui es reestructurar el viejo Estado Turco, poniendo a un títere que les resulte más útil y devuelva a gobernabilidad a Turquía. Si pone a un militar como Akin Ozturk (tal como en Chile pusieron a Pinochet) o a un civil (tal como luego pusieron a Aylwin) va a depender de como el imperialismo yanqui evalúe la situación en Turquía. En ningún caso el pueblo debe pensar que una junta militar fascista equivale a dictadura y que un presidente civil equivale a democracia. Cualquier gobernante, sea civil o militar, siendo títere del imperialismo equivale a dictadura burguesa-terrateniente.

Es por esto que ante el llamado de Erdogan de que el pueblo salga a la calle, como carne de cañón, a defender el gobierno, el pueblo sólo puede salir a defender sus propios intereses, que son los que el mismo Erdogan ha criminalizado. El camino de la liberación del pueblo está en desarrollar la guerra popular por la conquista del Poder en todo el país.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor