La justicia burguesa: falsos principios de igualdad y presunción de inocencia

Publicado en la edición impresa n° 80 de Periódico El Pueblo.

El comandante Emilio, llamado Raúl Escobar Poblete, quien combatió la junta militar fascista en Chile, fue detenido en México el 2017. Se le inculpa del secuestro de Nancy Kendall en medio de una serie de irregularidades y pronunciamientos a favor y en contra sobre su extradición a Chile. La justicia mexicana inició el juicio el 29 de enero, a casi dos años de su detención.

Cual pelea de buitres carroñeros, las instituciones del Estado en ambos países se pelean la oportunidad de castigarlo para exculpar sus propias negras imagenes. En más de una ocasión se ha anunciado la extradición de Raúl a Chile y luego se ha negado. Es ley que el trato a un enemigo de la gran burguesía sea de permanente incertidumbre e irregularidad.La prensa burguesa no pierde la oportunidad de condenarlo, tal como un titular de la BBC: “Escobar, ex guerrillero que lideró secuestros” o The Clinic, que en una de sus notas escribe “involucrado en la muerte de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards”. Cabe destacar que a la fecha no ha sido probada la participación de Raúl en los hechos por los cuales se realizó su detención y que nunca ha dado testimonio ni ha sido sentenciado.

Entrevistado en abril de 2019, Raúl cuenta que fue el deseo de justicia el que lo impulsó a ser parte de la historia de Chile, tomando posición por la defensa del pueblo y sumándose el año 85 a las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Hoy defiende las convicciones que llevaron a continuar la lucha armada en el año 87 y asegura que las acciones más elevadas del FPMR obligaron a la derecha, desesperada por el gran rechazo popular, a llamar a plebiscito poco tiempo después del atentado a Pinochet, pues se demostró que el ejército fascista era vulnerable. Se define como alguien que busca vivir en paz, aclarando que, si ésta es violentada con injusticias o si la vida es destruida, “no puedo, ni debo quedarme tan sólo como espectador inmóvil ante esa injusticia”.

Se declara inocente del secuestro y ha denunciado torturas, amenazas a sus abogados, impedimento de asistir a sus audiencias, obstrucción para presentar pruebas y acceder a su expediente, así como la negación a utilizar videos de su itinerario el día de la detención. En cuanto a sus causas investigadas en Chile, asume la responsabilidad política que conlleva hacerse cargo del sentir popular y ser parte de la resistencia.

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