El vano intento de frenar la lucha de los jóvenes movilizados:

La ley Aula (Jaula) Segura

Educación, publicado en edición impresa n° 81 (junio, 2019).

La recientemente promulgada ley “Aula Segura”, que amplía las facultades de los directores de liceos para expulsar y suspender a los estudiantes, es una ley que busca golpear el ímpetu revolucionario, bajar la movilización, la participación y la resistencia juvenil, todo ello utilizando como excusa  el control de la violencia al interior de los colegios.

La ley de Aula Segura fue promulgada a fines de  2018 en un contexto en el cual la participación de los jóvenes en las más diversas movilizaciones se torna cada vez más osada y combativa. Desde el año 2001 la lucha de los jóvenes secundarios es una piedra en el zapato para los planes saqueadores del imperialismo, del capitalismo burocrático y de la gran burguesía en educación. Desde entonces, las medidas desmovilizadoras han sido puras viejas tácticas aplicadas para engañar al pueblo: mesas de diálogo y negociación, supuestos cambios a la ley (lo mismo, pero maquillado), la rebaja del interés bancario o la mayor cobertura de becas. Pero nada de esto ha logrado tapar el gran problema existente.

El oportunismo y el revisionismo se han colgado sobre estas luchas cabalgando por escaños parlamentarios y frenando la justa movilización, en fin, aplicando el camino de la reacción.

En la otra vereda, parafraseando al presidente Mao Tse tung,  la juventud no ha dejado de demostrar que “es la fuerza más activa y vital de la sociedad. Los jóvenes son los más ansiosos de aprender, y los menos conservadores en su pensamiento”, y después de casi dos décadas de movilizaciones no dejan de surgir más y nuevos jóvenes con el mismo arrojo e ímpetu que ayer.

Tras casi seis meses de implementación de ley Aula Segura, los expulsados y suspendidos sólo han sido jóvenes movilizados. En Concepción y en Santiago se ha montado la misma artimaña de supuesta agresión a funcionarios. Los paladines de esta ley, la dupla Cubillos (ministra de educación)– Alessandri (alcalde de Santiago), inicia su ataque descabezando la dirección del Centro de Alumnos del emblemático Darío Salas. Sin embargo, ninguna de las expulsiones se ajusta a un debido proceso. Se exceden los días de suspensión, los plazos para definir la reincorporación no están, los jóvenes son finalmente expulsados, o por interno se les “aconseja” que realicen el retiro del establecimiento.

En entrevista con Apoderados Organizados nos cuentan cómo todos los días se está aplicando Aula Segura, asegurando que ha sido un golpe brutal y desmedido. Los jóvenes y las colectividades que los rodean sufren persecución, allanamientos, junto al retraso académico y el aislamiento social que implica estar sin clases. Ante esto, los Apoderados Organizados han actuado en conjunto con el Frente Clasista y la Defensoría Popular, levantando las demandas de:

 1) Reintegración dentro de la comuna de expulsión;

2) Salida de la directora del Darío Salas Lilian Vincent, paladina de la ley y 

3) Derogación de la Ley Aula Segura.

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