Rechazar la opresión imperialista y el saqueo del pueblo

Internacional, Periódico El Pueblo 82 (julio, 2019).

El TPP-11 es una receta imperialista y, como tal, favorece la concentración del capital monopólico, reduce el intervencionismo estatal, perjudica y/o destruye la pequeña y mediana producción, profundizando aún más nuestra condición de país semicolonial y semifeudal, base del capitalismo burocrático que súper explota a las masas populares y devasta los recursos naturales.

Los 11 países que conforman el tratado son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Este beneficiará al rico y  perjudicará al pueblo, pues trata de establecer normas y mecanismos  que favorecen a transnacionales infames, tales como Monsanto en el agro, Bayer en la farmacéutica y BBVA en el capital financiero.

De aprobarse el TPP-11 éste se convertiría en ley nacional, que debe ser respetada por todos los poderes del viejo Estado.

El TPP-11 prohíbe que los Estados pongan condiciones a las empresas que contratan. Esta es expresión clara de cómo el viejo y servil Estado se postra frente a los intereses de los monopolios. Además, el TPP  deberá renegociarse periódicamente, con el fin de dar más garantías a las empresas extranjeras. De lo contrario, el gobierno puede ser demandado. Acuerdos similares en Alemania, por ejemplo, le significaron a dicho gobierno pagar cifras más que millonarias a la  termoeléctrica a carbón sueca Vatenfall por querer reducir las emisiones de contaminantes. El Banco Mundial, ente mediador de lo más parasitario del sistema, falló a favor de la industria sueca por contravenir a las garantías de la empresa privada. Así suma y sigue.

El TPP-11 favorece el negocio de las grandes farmacéuticas, pues prolongarán sus períodos de monopolio y altos precios, porque Chile no podrá otorgar registros sanitarios a medicamentos. Ya sabemos que el remedio a muchas enfermedades no pasa por falta de ciencia y tecnología, sino que por unos pocos asesinos que lucran con las patentes, impidiendo que la cura llegue a las masas  y los gobiernos de turno son cómplices. Frente a este punto, la Asociación Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores (AIT) ha señalado, además, que este es un golpe más hacia las mujeres pobres, pues son ellas las que asumen las tareas de salud en las familias populares.

La lucha por la tierra

De aprobarse el TPP-11, el Estado chileno estaría obligado a ratificar el convenio Upov 91, obligando a legislar para la patentación de semillas, lo que se conoce como Ley Monsanto. Esta elimina derechos de campesinos y deja la puerta abierta a la privatización absoluta de variedades de semillas, imposibilitando la restricción de transgénicos y plaguicidas. Muchas comunidades, pueblos y localidades se han movilizado en contra de esta ley y la defensa de la semilla. Sin embargo, el gobierno se hace el sordo defendiendo a la agroexportación, que no es más que la defensa del latifundio y sus relaciones atrasadas semifeudales.

Denunciamos el TPP y nos preparamos para la Cumbre APEC, sumándonos al pueblo que repudia y alista la protesta contra los sembradores de miseria.

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