Jornada de protesta en defensa del agua y el territorio

Campesinos, Periódico El Pueblo n° 85 (octubre, 2019).

El día 22 de septiembre, la provincia de Petorca (al norte de la Región de Valparaíso) se levantaba en lucha para reclamar ante los oídos sordos de un Estado al cual no le interesan los más mínimos derechos del pueblo, sobre todo cuando la tasa de exportación de la gran burguesía y latifundistas se mantiene constante. Por ello, aproximadamente 300 personas se tomaron la ruta 5 norte en dirección hacia el sur con la intención de informar sobre el saqueo y la deplorable condición de vida que se está haciendo costumbre en la zona, aprovechando el alto flujo vehicular por el termino de las fiestas patrias.

 A pesar del carácter de la movilización, se vio un indiscriminado actuar de las fuerzas represivas, llevándose detenidas alrededor de 15 personas.

La misma historia de saqueo año tras año

Desde hace más de dos décadas que las asignaciones de aguas fraudulentas, aparadas en un corrupto código de aguas, cambiaron la imagen de Petorca y La Ligua, a tal punto que para el 2005 ya se había repartido toda el agua superficial entre las familias saqueadoras. A pesar de esto, la fiesta vendepatria, o en este caso vendeagua, no había terminado, ya que, en vez de preocuparse por no agravar la sequía que habían generado, continuaron usufructuando con el agua subterránea. Esto tiene hoy en día a comunas como Petorca completamente secas. A pesar de esto, el empresariado planea continuar saqueando la zona, ya no sólo desde la agroindustria, sino que, también, a través de la minería, instalando una mina a tajo abierto en Pullalli.

Por su parte, la alcaldía de La Ligua, a pesar de denunciar abiertamente la usurpación de agua de la agroindustria, apela como solución a una mayor intervención e inversión estatal en la zona para tratar de remediar la situación. Esto es insuficiente, ya que no devela el carácter de clase del problema ni mucho menos apunta a los que usurpan el agua de la provincia de Petorca para llenarse los bolsillos con la palta que le venden a los europeos a costa de la vida de miles de pobladores, que en algunos casos tienen que vivir con 15 litros de agua a la semana.

A los Pérez-Yoma, a los Ruiz-Tagle, son a ellos y otros más a quienes se debe apuntar para recuperar el agua, uniendo en la lucha a pobladores y campesinos.

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