Las cocineras de la olla común de Reñaca Alto.

Solo el pueblo ayuda al pueblo

La Asamblea territorial de Reñaca Alto (autoconvocada) viene organizando diversas actividades en la población. Organizada tras la Rebelión Popular iniciada el 18 de octubre, aglutina y moviliza a los pobladores y pobladoras que buscan, a través de las más diversas acciones e iniciativas, promover la lucha y la solidaridad de clase.

El rebrote de la organización popular

Es increíble cuantas iniciativas viene desarrollando la Asamblea Territorial de Reñaca Alto. Pese a que dicha organización tiene un corto tiempo de funcionamiento, está preñada de toda la energía y anhelos de una nueva sociedad. Por ello, la movilización aquí es una ley que hoy está sorteando nuevas dificultades.

Reñaca Alto es un inmenso barrio popular de la comuna de Viña del Mar, Región de Valparaíso. Su zona más antigua está conformada por obreros de la extinta Textil Viña, la fábrica Ambrosoli y marinos. También la componen tomas de terreno caracterizadas por la autoconstrucción y mucha vivienda social. Este amplio sector está viviendo la crisis económica y sanitaria de forma terrible, pero es dicha situación de pobreza la que golpea y atiza a las masas más activas a organizarse, pues con la pandemia han florecido nuevas  y viejas formas de ayuda mutua, expresiones del corazón solidario y comunitario que tiene nuestro pueblo.

El punto rojo localiza a Reñaca Alto.

Desde la quincena de abril vienen desarrollando una olla común que funciona tres veces por semana, llegando a las 190 raciones diarias a la fecha de hoy. Todo ello con el apoyo de los vecinos de la Asamblea y de los negocios cercanos: hay dos panaderías que regalan el pan, dos carnicerías que regalan la carne molida y la feria que regala lechugas, zapallos, entre otros. Otra vecina diseña e imprime los afiches, mientras otras difunden. Una vecina con su moto reparte raciones a los pobladores que tienen dificultades para movilizarse. La solidaridad se expresa en voluntad, disposición, acción, y amor al pueblo necesitado.

Repartiendo desayuno en consultorio de Reñaca Alto.

Una compañera de la Asamblea Territorial de Reñaca Alto nos cuenta que junto a la olla común se han desplegado nuevas iniciativas, tales como la de repartir desayunos una vez por semana en la cola del consultorio. Esto nació porque una pobladora de la Asamblea, al ir a buscar los remedios de su papá, vio como la gente pasaba frio y hambre mientras hacían la cola para recibir atención. Entonces, se comenzó a pedir apoyo y ahora la panadería dona 50 pancitos para esta acción.

También se organizó el ropero popular y ahí está el trabajo de los jóvenes, separando por talla la ropa que la gente ha donado en buen estado y haciendo lotes para después ponerlos a disposición. Esperamos que esto sirva en momentos en que el frío del invierno se hace cada vez más presente.

Delivery solidario.

Se han realizado campañas como el “Lukazo”, una colecta para seguir sosteniendo el trabajo, donde se deja una cuenta rut y teléfonos para quienes puedan colaborar, pues parar la olla tiene costos, evidentemente. La compañera que reparte comida con su moto gasta bencina también, por eso es importante hacer el llamado a difundir y ampliar las acciones solidarias. Además, se están organizando canastas familiares mediante la colecta de alimentos no perecibles. Por su parte, la Radio Comunitaria Extremo les apoya publicitando todas sus actividades.

«Lukazo» para «parar» la olla común en Reñaca Alto.

Asimismo, se ha organizado el desarrollo de cooperativas de trabajo, porque la idea es apoyar el emprendimiento en los núcleos familiares, una forma de sustento de las familias populares.

Todo lo descrito llena de ánimo a la Asamblea, pero a la vez se dan cuenta que faltan recursos y manos para seguir sosteniendo este arduo trabajo. Por ello, resulta importante fortalecer la participación en las diversas acciones y en la organización.

El trabajo del ropero popular.

La compañera Aurelia Luco

La vida de la compañera que entrevistamos nos llena de emoción, pues junto con ser parte activa de la Asamblea Territorial de Reñaca Alto hoy, ella fue una activista y organizadora de las ollas comunes de la década de los 80’ en la Población La Legua de San Joaquín, zona sur de Santiago. Además fue defensora de los derechos humanos y sindicales, organizada en la Coordinadora de Derechos Humanos y Sindicales en pleno gobierno de la Junta Militar Fascista. A sus 70 años, Aurelia Luco se mantiene presente en la lucha de ayer y hoy, firme en sus convicciones, ejemplo de mujer popular que se organiza junto al pueblo. Hoy, pese al temor de la pandemia, busca aportar allí donde se encuentra tomándose de la mano de mujeres, de jóvenes, de activistas que comprenden al igual que ella que “la única arma que tenemos los pobres es la organización”, que solo el pueblo ayuda al pueblo y que la lucha continúa.

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