La tía Rosa. Fotografía cedida por familiares

[HOMENAJE A LA MEMORIA DE LOS QUE NOS INSPIRAN]

«Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que la montaña Taishan o menos que una pluma«.

Como prensa popular al servicio del pueblo, queremos servir para que las familias que lo deseen, puedan expresar su pesar por la muerte de sus familiares o cercanos queridos. Con ello buscamos difundir parte de la historia de los caídos de nuestro pueblo, por un sistema político y económico descompuesto y un sistema de salud agotado y colapsado. Un homenaje a los que luchan toda la vida: Los hombres y mujeres de nuestro pueblo, que parten, pero seguirán inspirando a quienes lo conocieron.

La tía Rosa en 1982 llegando a la emblemática población La Bandera. Fotografía cedida por familiares.

Rosa era la mayor de 12 hermanos a quienes tuvo que cuidar desde pequeños, nació y pasó la mayor parte de su vida en el Cerro Manquehue, a orillas del Río Mapocho, luego bajo el gobierno de la Junta Militar Fascistas fueron trasladados a la Población La Bandera. Su familia denuncia que: «no tenía ni cuota mortuoria, su AFP le duro super poco y eso que trabajó toda su vida. Se le agotaron los fondos y estaba recibiendo la pensión básica solidaria. No le dieron el bono covid. No le dieron el ingreso familiar de emergencia. Y la supuesta caja aún no llega a la casa. Se murió esperando los bonos del gobierno miserable. Esa pensión que era una caga, por que tenía que salir a vender sus plantas a la feria».

Otra familiar agrega en las RRSS: «mi tía falleció el día de ayer en el hospital Padre Hurtado, por que se contagió del covid-19. El doctor nos llamó para informar que se encontraba grave de salud y que estaba al máximo de oxígeno que podían aplicar, que se encontraba en lista de espera para la intubación para un ventilador mecánico, de los cuales NO HAY DISPONIBLES en la Región Metropolitana. Llamamos a todos lados, buscando su traslado a otro hospital. El doctor me dijo que ellos tienen la misma información, que no hay más ventiladores para nadie y si se desocupaba un ventilador ¡mi tía no es prioridad!. Como un verdugo tienen que elegir si merece vivir o morir, por tener patologías de base como lo es la diabetes, obesidad e hipertensión y por su avanzada edad. Yo le digo ingenuamente, pero en la televisión dicen que hay 365 ventiladores disponibles? Me dice NO creas lo que dice la TV, no le creas al Ministro de Salud. O sea ¿Qué me espera entonces si otro familiar se enferma de gravedad.? ¿Estamos destinados a morir?».

CON ESTOS MENSAJES TE DESPEDIMOS

“Mi querida SOR ROSA, así te llame siempre, todavía no despierto de esta pesadilla, me duele el alma, ya te extraño, escucho tu voz llamándome Bertita como siempre… Te estaré eternamente agradecida por haber sido mi segunda mamá y la Tía Llocha como te llamaba Joaquín cuando era pequeño tengo tanto Recuerdos en mi cabeza. Pero sé que ya no sufres y ese será mi consuelo. Te amare toda la vida y un día nos volveremos a encontrar descansa en paz.”

De Berta.

Tía Rosa, aun no creo lo que está pasando. Me es difícil pensar que cuando vuelva a ver a mi familia, tú ya no estarás ahí prestándonos la casa para reunirnos como siempre lo hacíamos. Volver a comer las más ricas empanadas hechas con mucho amor para todos nosotros. Sé que estas bien y muy bien acompañada de los abuelos y los tíos Anita y Joaquín. Te amo mucho y nos volveremos a ver algún día.”

De Paulina.

“Tía Rosa, nadie de la familia cree lo que está pasando, algo tan rápido e invasivo. Pero nos tocó vivirlo y contigo…solo queda agradecer todos esos bonitos momentos que pasamos en tu casa, las risas, los llantos, los gritos de los niños jugando, la música a todo volumen (y tú nos decías bajen el volumen) los pelambres, las ricas comidas sobre todo las empanadas al horno, con esa masa tan wena. Te vamos a recordar con pura alegría en nuestros corazones, y que entregaste lo mejor de ti. Luchaste hasta el final como siempre lo has sido. Te quiero mucho tía rosa y descansa en paz y protégenos a todos.”

De Daniela.

“Es triste la situación que estamos viviendo en este tiempo, es doloroso el no poder despedirnos de la tía, pero bueno este es el medio que tenemos ahora para hacerlo, solo me quedan lindos recuerdos de pequeña en su casa y de las veces que iba ella siempre me entregó mucho cariño, y la última vez que la vi fue en mi despedida de soltera donde me entregó un regalito me quedó un muy lindo recuerdo, eso nunca lo voy a olvidar. Llegó su hora. Era el tiempo de partir y descansar aunque es triste perder a un ser querido, no hay que perder la esperanza de un nuevo encuentro, la muerte es una etapa que lamentablemente no podemos evitar pasar. Que nuestro buen Dios nos dé el consuelo, la Paz y la esperanza de un nuevo encuentro con ella y todos los que partieron antes, será hermoso! cuando ya no haya dolor, enfermedad ni existirá la muerte. Es una promesa de Dios para los que en él confían. Así dice su palabra: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.” Juan 11:25.”

De Viviana.

“Tía Rosa descansa en paz de todo el dolor que hayas sentido, como sobrina, la más vieja, creo que te recordaré con esos encuentros familiares, cuando nos fuimos en patota a la casa del tío Pato, cuando subíamos al cerro Manquehue al Agua del Palo para semana Santa y hacíamos pescado frito y a la tía Rosa le quedaba tan rico, te recordaré cuando pasaba a tu casa a saludar y tú con mucho cariño me ofrecías un tecito tan rico, ahora que no puedo despertar de esta pesadilla voy a dejar todos estos recuerdos en mi corazón. Gracias a Dios por haber compartido muchos momentos juntos y ahora serás mi nuevo ángel en el cielo que cuidará de mí y mi familia, gracias familia por ser tan especial.”

De Irma.

“Mi tía llocha como he sufrido con su partida, no paro de llorar, de pensar por que usted si era fuerte, me gustaba estar con usted, ahora sé que es un angelito y quiero que me cuide cuando salga trabajar, quiero que me alumbre, mi angelito te amo tía llocha y te amare demasiado.”

De Joaquín.

“Tía madrina, eres mi abuela paterna en remplazo de mis tatas que partieron igual que tú antes de tiempo. Tía eres por siempre, la mamá de mi padre y mis tíos, mi abuela no podría haber dejado mejor ejemplo de mujer en su representación. Tú presencia seguirá con nosotros por siempre acompañando cada junta familiar. Gracias por tus plantitas que adornan mi jardín. Gracias por los tomates cherries que le dabas a Gaspi que le fascinan. Gracias por siempre preguntar por mi Camila. Gracias por querer siempre, siempre estar con todos juntos en tú casa. No olvidaré jamás que con lo poco que tenías materialmente, siempre tratabas de entregar en ese pequeño presente un trocito de vida, tus plantitas. Atesoraré tus empanadas de septiembre y esa junta de familia en tú casa, extrañaré tú olor a mujer de campo, ese olor a comida rica y flores de jardín.

Tú abrazo con recelo de quien se nota que solo se preocupó de velar por los demás, antes de hacer su propia vida, al final elegiste por obligación un camino que te forzó a estar a cargo de todos esos niños que son tus hermanos, algunos partieron ya, Tío Joaquín y tía Anita son los que hoy te acompañan Tía junto a los abuelos.

No quiero nombrar culpables en esta partida tuya, solo diré que te llevo la injusticia que vivimos en nuestra sociedad, la que hace diferencias entre quien vive y quien muere, es verdad que somos ciudadanos de segunda clase, porqué terminaremos todos en una lista de espera, en la que algunos ni siquiera tendrán que preocuparse por esperas eternas porque son privilegiados que no sueltan sus regalías, solo por tener dinero se jactan de no pagar y saltarse estas listas de espera, perjudicando al que realmente lo necesita y no tiene para costear. Nuestra salud está en manos de unos pocos personajes que no les importa en absoluto el prójimo, así que te despido tía Rosa diciéndote que un día llegará la oportunidad de salir con la frente en alto a gritar tu nombre a la Calle a cara descubierta, pidiendo justicia por cada vida robada por estos personajes que se llenan la boca, el covid es solo una piedra en el zapato tía, que muestra lo más cruel de la sociedad en el mundo. Te prometo llevar tú nombre a todas partes diciendo que te quitaron la oportunidad de decidir seguir luchando por tú vida, solo por ser pobre. Gracias por hacerme extrañarte como lo hago ahora. Te quiero Tía Madrina Rosa.”

De Francisca, Panchi.

“Tía Rosa, esperó que ahora te encuentres descansando, sé que diste la pelea hasta el final. De puro miedo no te querías ir al hospital y nosotras tampoco queríamos que fueras, hicimos lo que pudimos y estuvo a nuestro alcance pensando que no tenías este maldito virus, el que no discrimina entre rico o pobre, pero si elige la calidad de atención que debes recibir. Nosotras pensamos que al principio fue un resfrío, por que habías hecho tu pancito que tan rico te quedaba en el horno de barro, el mismo que nos hacías las empanadas para todos los 18 de septiembre y armábamos «la fonda de la Rosa», como olvidar todas las veces que nos reunías en tu casa y te gustaba hacer cosas ricas para comer, porque eran las únicas veces que llegábamos todos a visitarte o nos visitabas cuando hacíamos cumpleaños y teníamos una plantita que creabas con tus propias manos de regalo, siempre regalándonos dando vida. Te vamos a extrañar viejita gruñona, aún me recuerdo que te reías cada vez que sabías que salía a protestar y que nos veías y salías con la olla tocando y marchando con nosotras. Esperó que nos acompañes por siempre y que lo último que pude hacer por ti, lo hayas considerado. Te quiero mi vieja enojona y que allá arriba te estén esperando los tatas y la tía Anita con los brazos abiertos. Donde no haya dolor, enfermedades, ni angustias que nos dejó esta pandemia maldita. Que por las injusticias de la salud pública no pudiste acceder a tener un ventilador para ti, porque tuve que escuchar de un doctor, lo más terrible que le pueden decir a un familiar » su tía no es prioridad”. Desechando la vida humana y como un vil verdugo eligiendo a quien ven vivir y a quien no. Te queremos mucho y jamás te olvidaremos con la Amandita! Gracias por todo lo que nos diste y entregaste!”

De Tamara.

“Tía Rosa, una persona tan querida por toda nuestra familia y personas que tuvieron el agrado de conocerla. Gracias por ser una persona tan noble, por entregar tanto amor en cada junta familiar, por querer tanto a tu familia y si formaste una familia maravillosa con cada junta que hacíamos y con todo el amor que siempre nos entregaste, cada recuerdo será un inolvidable y permanecerán en nuestros corazones.

Jamás me imagine que el Covid-19 se llevaría a un integrante de mi familia, menos a una persona tan amada para nosotros, pero esto deja en clara evidencia que nadie está a salvo de esta enfermedad. Nosotros como familia hicimos y llamamos a todo el mundo para no pasar por esta situación pero la salud de este país y el gobierno son una miseria. No crean en las cifras que da el gobierno, todo es falso, se los digo porque lo vivimos en carne propia.


Aún creo que es una pesadilla de la cual quisiera despertar y estar junto a toda mi familia en alguna de esas maravillosas juntas que hacíamos.


Gracias tía por lo que hiciste por nuestra familia, un abrazo al cielo, toda tu familia te ama y jamás te olvidaremos.”

De Tania.

“Hola Rosa, te acordas cuando te llamaba y me decías Hola flaquita, nunca me voy a olvidar de vos, te quiero mucho hermana, nunca me voy a olvidar de vos, te llevo en mi corazón por siempre, no te olvides nunca de tu flaquita, cuídame desde arriba como lo hiciste cuando estabas acá con nosotros, vos me criaste, vos fuiste mi mamá, vos fuiste la mama de todos, sabes que te queríamos tanto, lo sabías, hermana nunca te voy a olvidar, te quiero mucho Rosa, te quiero mucho, anda tranquila, vela por nosotros de allá arria, vela por nosotros, por los que están enfermos, besitos Rosa, besitos. Abrázame! Abrázame, como cuando iba, nunca te voy a olvidar hermana, Te quiero mucho Rosa”.

De Tía Elena.

“Rosa, te amamos infinitamente. Gracias por su apoyo en tiempos malos, por estar incondicionalmente y por abrirnos sus puertas cada vez que la necesitamos. Sin importar las consecuencias, una y mil veces te volvería a cuidar. Te seguiremos abriendo nuestras puertas donde sea que estés y pensaremos en ti todos los días de nuestras vidas, gracias por todo. Te amamos”.

De Familia Moena Ríos.

“Rosa hermana te habla tu hermana querida, la loquita, la loquita de la familia, bueno hermana, vas a estar mucho mejor donde estas, vas a estar con los viejos, con tus hermanos, acompañada, descansando de esta vida que nos ha tocado, los recuerdo que voy a tener contigo son infinitos, nunca me voy a olvidar cuando me llamabas y me decías que me fuera a quedar contigo, dormíamos juntas, nos dábamos el gran desayuno, empezábamos a las 9 y terminábamos a las 2 de la tarde, conversando y pelando también, y almorzábamos y lo único que querías era que me viniese, siempre me pedias, que me quedara más, disfrutábamos, me gustaba estar contigo, la mama Rosa, que se nos fue, y está mucho mejor que nosotros, todos estamos contigo, siempre quisiste a mis hijas, gruñona como dicen algunos, muy directa, muy sincera, muy honesta, muy buena persona porque siempre estabas ahí cuando uno lo necesitaba, siempre me apoyaste, siempre me dijiste las cosas como tienen que ser, nos enseñaste mucho, nos diste tanto cariño, y eso es lo que nunca olvidare hermana, me queda la satisfacción de que compartí harto contigo, la última vez que nos reunimos, nos tomamos dos poncheras y te pillamos comiendo a escondidas papas fritas, porque no queríamos que comieras papas fritas, lo más lindo como contaba Tamara hiciste pan amasado para todos, tu ultimo pan amasado, arreglaste tus plantas, o sea preparaste hermanita, tus plantas que tu tanto querías, te amamos, mucho, mucho, tu sobrina y tus sobrinas nietos, besitos desde acá hacia arriba, te abrazo mucho, mucho y acompáñanos en esto que estamos pasando, eso hermana, te quiero mucho.”

De tía Teresa Ríos.

“Este mensaje es para Rosa nuestra cuñada, tuve la suerte de estar con ella en su cumpleaños el año pasado, pude ir a saludarla la última vez que fui a Santiago, conversamos, nos reímos un poco, me quedo con ese recuerdo, de haber estado con ella, cuando ella estaba aparentemente bien de salud, que Dios la tenga en su santo reino y bueno, le prendí una velita para iluminar su camino.” de Tía Irma Cubillos Tía Rosa: matriarca de esta familia, sin ella no éramos nada. Fiesta familia donde la Tía Rosa, o cuando el Ian se enfermaba, ahí iban a pedirle unas hojitas de menta o de alguna yerbita para el dolor de guata…le agradezco por ser mi tía, por ser mi hermana y cuñada. Se agradece mucho por todo una anécdota cuando la tía veía el Morandé se escuchaba la risa de la tía Rosa hasta mi casa y me preguntaba que estará viendo la Tía que se ríe tanto y ahí me ponía a buscar que veía o cuando hablaba con la pepa y la pepa le respondía. Rosa son lindos recuerdos, la tía ya no está aquí quiero decirle que la quiero demasiado aunque uno nunca lo dice. Pero la kiero y de acá le digo al cielo que descanse, no podremos acompañarla, pero iremos a verla cuando pase esto, que descanse Tía Rosa, besos al cielo, la mejor de esta familia, la matriarca de los Ríos«.

De Familia Ríos Vilches.

“Querida hermana, me siento culpable por no haberte podido ayudar cuando tu lo necesitabas, pero no fue porque yo no quisiera, fue porque no podía, yo sabia que no me podía contagiar, pero no pienses que no te quiero, siempre te quise, tu me enseñaste muchas cosas cuando yo era chica y te lo agradezco, porque por ti salimos buenos hermanos, porque tu nos enseñaste muchas cosas que teníamos que ser derechos, a veces con palmadas, a veces con varillazos, pero no importa, aprendimos de ti, ninguno de nosotros se tercio en la vida, porque tu eras como hermana mayor, me enseñaste mucho, pero cuando me necesitaste no pude estar contigo y me siento culpable, yo se que me vas a perdonar, quisiera que donde estés, este tranquila, como quise, cuando estabas tan mal, estar contigo, verte por último, ayudarte, pero no pudimos, esta enfermedad desgraciada que te llevo, no se que más decirte, no sé cómo podía ayudarte, me desesperaba porque no te podía ayudar, eso hermana, que estés en paz donde estés.”

De Tía Sonia.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor