Grabado de Karl Marx interviniendo en el histórico Congreso de de la Primera Internacional en La Haya, octubre de 1872.

Publicamos a continuación la tercera parte del documento del Núcleo de Estudios del Marxismo-leninismo-maoísmo de Brasil sobre el desarrollo de Karl Marx y del marxismo. Este documento fue publicado originalmente en el Journal A Nova Democracía y la presente traducción ha sido revisada y corregida por Periódico El Pueblo. La segunda parte puedes encontrarla en este link.

El triunfo del Marxismo – Introducción

El marxismo es ciencia e ideología. Es la ideología de la clase más revolucionaria y última de la historia, el proletariado. Los enemigos del marxismo siempre lo atacaron: demonizándolo o tergiversándolo. Por un lado, la academia burguesa y, por otro, el revisionismo (este último, actuando desde el seno del movimiento obrero). Además de quitarle al marxismo su esencia revolucionaria, pretenden  reducirlo a un simple método. La experiencia de la lucha de clase y la historia de la revolución proletaria confirman el carácter científico de la ideología del proletariado y desenmascaran el revisionismo y el academicismo burgués. Como ciencia, el marxismo se desarrolla conforme se modifica la realidad social para dar respuestas a los nuevos problemas. En este sentido, desde su fundación el marxismo recorrió tres etapas de desarrollo: marxismo, leninismo y maoísmo.

Así como fue con su surgimiento, cada etapa de su desarrollo se dio a través de duras luchas contra su negación. En la sociedad burguesa, cuando las fuerzas productivas alcanzaron determinado grado de desarrollo material y espiritual (expresado en las más avanzadas corrientes de pensamiento, o sea, la economía política inglesa, el pensamiento socialista francés y la filosofía clásica alemana), se hizo posible a la ciencia producir un gran salto. Marx y Engels, ya inmersos en la lucha de clases al lado del proletariado, partieron de esas tres fuentes y, simultáneamente, de la lucha crítica contra ellas. Así se conformó el marxismo: economía política marxista, socialismo científico y filosofía marxista; el materialismo dialéctico histórico, tres partes en indisoluble unidad.

Por lo tanto, el marxismo, como bien lo presentó Lenin, tiene tres partes integrantes. De tal forma que, cuando la realidad se modificó a punto de que las teorías formuladas por el marxismo hasta entonces, no lograban responder a los problemas nuevos que surgían (intensificando con ello la negación del marxismo por medio de diversos ataques), se exigió su desarrollo a un nivel superior. Es decir, dar un salto cualitativo en el desarrollo de sus tres partes integrantes, como una unidad. Ese salto sólo ha sido posible de ser realizado por medio de duras luchas contra su negación, por medio de la lucha de dos líneas contra las líneas contrarias, burguesas, contra el dogmatismo y principalmente contra el revisionismo, en medio a la lucha de clases. Así, en un determinado momento, el marxismo se devino marxismo-leninismo y, posteriormente, marxismo-leninismo-maoísmo. Así continuará siendo a través de los tiempos, pues una vez que la humanidad alcance la meta del comunismo y desaparezcan para siempre las clases, éste seguirá como ciencia para dar solución justa y correcta a las contradicciones entre lo nuevo y el viejo, entre lo correcto y lo erróneo. La fundamentación de la cuestión del salto de calidad a un nivel superior que significa una nueva etapa, no la haremos aquí, pues no es el objeto del presente texto, no obstante la abordaremos en los textos siguientes a ser publicados. Aquí remarcamos que el marxismo hoy es marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo. Y, así como sin marxismo no podría existir leninismo, de la misma forma sin el marxismo-leninismo no existiría maoísmo, pues el maoísmo es el marxismo de hoy.

Así, el enfoque justo y correcto sobre marx y el marxismo sólo es posible rigurosamente partiendo del maoísmo, su tercera, nueva y superior etapa de desarrollo, producto del desarrollo de la lucha de clases a lo largo de las transformaciones en el capitalismo, que hace más de un siglo es capital monopolista, imperialismo. Época tormentosa en que la revolución proletaria inauguró una Nueva Era de la humanidad con la gran Revolución Socialista de Octubre, la Revolución Proletaria Mundial se expandió con gran protagonismo en la segunda gran guerra imperialista, transformándose en poderosa guerra de liberación de los pueblos con el advenimiento de decenas de revoluciones en todo el mundo, principalmente con la gran Revolución China, para más adelante alzarse al nivel de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China. De estos tres grandiosos acontecimientos, dos dieron luz al maoísmo. Insistimos que sólo con el maoísmo, enarbolándolo, defendiéndolo y aplicándolo, se puede ser actualmente verdaderamente marxista, marxista-leninista.

Por su parte, tal comprensión del desarrollo del marxismo por etapas nos fue dada por el pensamiento gonzalo, aplicación creadora del marxismo-leninismo-maoísmo a la realidad del Perú por el Presidente Gonzalo, jefatura del Partido Comunista del Perú y de la Revolución Peruana, y por su invencible guerra popular. Fue el Presidente Gonzalo quien fundamentó el maoísmo como tercera, nueva y superior etapa de desarrollo del marxismo: “El maoísmo es la elevación del marxismo-leninismo a una tercera, nueva y superior etapa en la lucha por la dirección proletaria en la revolución democrática, el desarrollo de la construcción del socialismo y la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado, como revolución cultural proletaria; cuando el imperialismo profundiza su descomposición y la revolución se transformó en tendencia principal de la historia, en medio a las más complejas y grandes guerras vistas hasta hoy y a la lucha implacable contra el revisionismo contemporáneo”.

Por lo tanto, el maoísmo y las contribuciones de validez universal del pensamiento gonzalo (la más alta síntesis del maoísmo) afirman y sostienen que en el curso de la lucha de clases en la época del imperialismo, el proletariado – por medio de su partido comunista – en el proceso de la revolución proletaria aplica las verdades universales de su ideología científica a la respectiva realidad concreta y particular de los países, sean estos imperialistas (donde se demanda la revolución socialista) u oprimidos (donde se demanda la revolución de nueva democracia ininterrumpida al socialismo). El proceso de la revolución genera necesariamente un pensamiento guía que dirige el partido y la revolución en curso y forja su jefatura, que se sostiene en este pensamiento guía, sirviendo a la revolución mundial.

Llegado el momento de la lucha de clases del proletariado en que se necesita un desarrollo superior de la ideología, un proceso determinado lo generará, representando un desarrollo distinto y mayor que todos los otros. En ese momento, el pensamiento guía de este determinado proceso devendrá a la categoría de ismo, es decir, ya poseerá la condición de una doctrina que interpreta cabalmente toda la materia en sus tres maneras de expresarse: la naturaleza, la sociedad y el conocimiento. Se configurará una nueva etapa de desarrollo de la ideología. Así fue el proceso de conformación del marxismo, del leninismo y del maoísmo. Bajo esta luz es que podemos concebir de forma más profunda y completa el proceso de surgimiento y desarrollo del marxismo.

Grabado de Marx interviniendo en una sesión plenaria de la I Internacional.

El pensamiento marx

El surgimiento de la ideología científica del proletariado, en su conformación y elevación del pensamiento marx a marxismo, sólo fue posible porque Karl Marx, desde fines de 1844, ya actuaba como destacado militante comunista en los principales dirigentes obreros en Europa. Juntos, Marx y Engels, en 1847 ingresaron en la Liga de los Justos, y en ella actuaron como fracción roja en la lucha por fundamentar científicamente la causa proletaria. Ya en el II Congreso de esa organización, en noviembre de aquel año, lograron una gran victoria contra el socialismo pequeño-burgués, particularmente contra el proudhonismo, cuando la Liga de los Justos pasó a denominarse Liga de los Comunistas y a desarrollar el lema: ¡Proletarios de todos los países, uníos!. En febrero de 1848, es publicada la obra histórica, marco de la fundación del socialismo científico y del pensamiento marx: El Manifiesto del Partido Comunista, con Marx reconocido como su jefatura.

Pocas semanas después de esta publicación, explotó en varias ciudades del continente Europeo (París, Berlín, Viena, etc) una gran ola de rebelión popular contra los regímenes monárquicos. La más importante de ellas ocurrió en Francia, donde tras el derrocamiento de la monarquía y la restauración de la república burguesa ocurrió por primera vez en la historia un conflicto sangriento entre el proletariado armado y el régimen estatal burgués. Se trata de la insurrección obrera de junio de 1848. Luego después de la publicación del Manifiesto, Marx retornó a Alemania y dirigió personalmente la intervención de la Liga de los Comunistas en el proceso revolucionario democrático burgués, por la república unificada alemana, contra el Reino de la Prusia y el Imperio Austríaco. Allá pudo como ningún otro, sistematizar de manera brillante las experiencias de la insurrección obrera de París, enriqueciendo y completando el salto representado en el pensamiento marx con el Manifiesto. Es en 1851, en La lucha de clases en Francia, que por primera vez, Marx formula las consignas de “apropiación de los medios de producción” y “dictadura del proletariado”.

Del pensamiento marx al marxismo

El surgimiento del pensamiento marx (1847-1851), como una ideología científica ocurre, desde el inicio, en sus tres partes integrantes: filosofía, economía política y socialismo. Como precisamente caracterizó el camarada Lenin, el libro Miseria de la Filosofía, de 1847, es la primera obra “madura del marxismo”. En ese libro, en el cual Marx combate el socialismo pequeño-burgués de Proudhon, se encuentran desarrollados los primeros elementos del materialismo dialéctico y de la economía política marxista; su exposición está aún en forma de polémica, ya que se desarrolla como una crítica a Proudhon por el mal uso que este hacía de las ideas filosóficas de Hegel y económicas de Adam Smith y David Ricardo. El socialismo científico, por su parte, está expuesto como un programa político completo en el Manifiesto del Partido Comunista.

El pensamiento marx por lo tanto, surge como producto de la lucha de clases del proletariado europeo, en su desarrollo hacia formas más radicales de lucha a las vísperas de la gran ola revolucionaria que sacudió a Europa en 1848. Surge como producto de la lucha de dos líneas, del socialismo científico proletario contra el socialismo pequeño-burgués en su expresión más influyente, que era la línea oportunista derechista de Proudhon; lucha de dos líneas que ocurre en el seno de la vanguardia del proletariado, en el naciente Partido Comunista, constituido gracias a la actuación de Marx y Engels como fracción roja del movimiento proletario revolucionario, en la entonces Liga de los Justos. El pensamiento de marx es producto también de la línea de masas, que es parte de la teoría marxista del conocimiento, es decir, la reunión de ideas dispersas de las masas sintetizadas por Marx y transformadas en consignas de la lucha de la clase. Y fue de la experiencia de la insurrección de junio en París que Marx formuló la consigna de la dictadura del proletariado. Es por lo tanto, como jefe indiscutido de la Liga de los Comunistas, como formulador del conjunto teórico del pensamiento de marx (en sus tres partes integrantes: filosofía marxista, economía política marxista y socialismo científico) que Karl Marx se hace fundador del socialismo científico, del comunismo, y se hizo jefe del primer Partido Comunista de autoridad y ascendencia reconocidas. Como Engels, su camarada de armas, tuvo la necesidad de reafirmar: Marx fue la primera jefatura del naciente Movimiento Comunista Internacional.

El marco teórico del salto de calidad alcanzado que eleva el pensamiento marx al Marxismo es la publicación en 1867 de la monumental obra El Capital, específicamente de su Libro I. El marco práctico de ese salto cualitativo es la histórica Comuna de París (1871), así como el balance de esa experiencia propuesto por Marx: Mensaje del Consejo General, aprobado por la Conferencia de Londres de la Asociación Internacional de los Trabajadores (la I Internacional), en septiembre de 1871. Desde el punto de vista de las tres partes integrantes del marxismo, como afirma el camarada Lenin, El Capital no es solamente una obra de economía política; en él está contenido, de forma más desarrollada, el pensamiento filosófico de Marx, es decir, el materialismo dialéctico. Por su parte, el Mensaje del Consejo General, que el mismo año de 1871 tuvo tres ediciones publicadas en inglés, representa un gran tratado del socialismo científico. Esas dos obras fueron decisivas en la lucha de dos líneas para la derrota cabal del socialismo pequeño-burgués, particularmente en su forma más refinada, el anarquismo.

El elemento decisivo en el avance de la ideología del proletariado, de su salto de calidad, fue la lucha de clases.

Si en 1848 Marx dirigía la Liga de los Comunistas durante la rebelión popular (cuyo punto culminante fue la insurrección obrera de junio en París), ya en 1871 (23 años después) dirigía la I Internacional, que reunía incontables secciones de casi todos países de Europa, teniendo decenas de miles de obreros asociados, entre los cuales estuvieron aquellos que tomaron el poder en 18 de marzo, constituyendo la Comuna de París.

El crecimiento y avance de la lucha proletaria determinó el desarrollo y el salto de su ideología. Por su parte, en una relación dialéctica, el salto en esa ideología científica fue que permitió al proletariado y a su Partido escalar cumbres cada vez más elevadas en la lucha de clases. En los veinte años que separan la publicación de Miseria de la Filosofía y el El Capital, Karl Marx, a partir de un esfuerzo monumental y del sacrificio personal y de su familia, logró un hecho extraordinario para el proletariado como clase de todo el mundo. Desde el punto de vista teórico, El Capital complementó y desarrolló, en profundidad y extensión, todos los argumentos económicos presentados por Marx en su obra de 1847.

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