Víctor Llanquileo Pilquimán, quien en demanda por la aplicación del Convenio 169 sostuvo una huelga de hambre por 123 días entre mayo de agosto de 2019 junto a los prisioneros políticos mapuche de Angol, Lebu y Temuco, hoy se encuentra recluido en la cárcel de Arauco. Respondiendo a su invitación a conversar personalmente, desde Periódico El Pueblo hicimos las gestiones de ingreso para entrevistarlo durante diciembre pasado, sin embargo, estando allá gendarmería negó esa posibilidad. Buscamos la forma de comunicarnos de otro modo con él y obtuvimos la siguiente entrevista, que hoy compartimos.    

“No podemos esperar que los que manejan el dinero defiendan nuestra condición de preso político”

Es la segunda vez que Víctor Llanquileo está en prisión. La primera vez fue absuelto de todos los cargos, pero esta vez ha sido condenado a 21 años de privación de libertad, una condena abusiva y desproporcionada que únicamente puede explicarse como una condena política a la lucha mapuche. Hasta septiembre estuvo en prisión en la cárcel de Angol, desde donde solicitó su traslado hasta la cárcel de Arauco para estar más cerca de su lof de origen, en territorio lavkenche.

Su juicio y condena, como es común en la persecución a la lucha mapuche, está lleno de vicios, montajes, y excesos, pues la prisión política busca sacar del camino a quienes se levantan para luchar. En este sentido, comenzamos preguntando a Víctor Llanquileo por las lecciones que la prisión política para los comuneros mapuche puede entregar a los presos políticos de la revuelta. Junto con señalarnos que “la lucha es universal, la lucha traspasa fronteras”, desde su condición de preso político hace un llamado a reconocer la significación de la prisión política y tomar la responsabilidad que corresponde:

A todos nos corresponde aportar de distintas formas, ponerse a disposición, ser personas de lucha honestas, con valores, con principios, y en la cárcel se puede aprender mucho sobre eso. Eso depende de cada persona, pero cuando te consideras preso político te transformas en militante, tu actuar tiene que ser con responsabilidad, porque tienes la misión de conducirla para conseguir justicia. Eres un militante que tiene que ser ejemplo, y que tiene que tener valores sí o sí, tal como deben tenerlo los que dirigen la lucha afuera. Tienes que ser trabajador, no puedes perder tiempo dentro de la cárcel, y cuando tú salgas tienes que ser una persona mucho más integral inclusive”.

Nos señala que la condición de preso político no pasa porque te reconozcan de ese modo los medios de comunicación o los parlamentarios o el Estado, que están al servicio de las fuerzas más reaccionarias de este país, las fuerzas que persiguen, encarcelan y asesinan a los luchadores: 

“…es tanto el poder que administran los señores feudales que manejan el dinero, que se han comprado a sindicalistas, a los medios de comunicación, difunden la contrapropaganda contra las luchas sociales. Entonces no podemos esperar de ellos que defiendan nuestra condición de preso político, pero somos presos políticos, se nos persigue por nuestra lucha, y nosotros debemos ponernos a la altura de lo que la lucha pide de nosotros”.

“En la lucha todos tenemos responsabilidad, los que están afuera y los que estamos adentro”

Quisimos ahondar también en las reflexiones políticas respecto al camino que debiera seguir tanto el pueblo mapuche como el pueblo chileno, en el camino que se viene en nuestras luchas. Es tajante en explicitar que debiera existir una rebelión total, pues “sacar la corrupción que tenemos tanto en Chile como en el Wallmapu, eso es muy difícil, está todo podrido”. Con el proceso constituyente en curso -señala- se vivirá un nuevo desencanto:

“Vamos a vivir lo mismo que vivió la gente cuando se salió de la dictadura, que a cambio de una rebelión total le ofrecieron paz y democracia y nada de eso hubo. Eso nos lleva a que 30 a 40 años después, de nuevo tenga que estar la gente en la calle, de nuevo luchando y de nuevo tiene que salir a manifestar su descontento, aunque nunca dejó de hacerlo completamente. Pero en el último tiempo se ha manifestado más ampliamente y con más fuerza”.

Hay mucho trabajo para quienes anhelamos por transformar este viejo orden: “organizando, buscando estrategias, compartir las experiencias, ir conversando; ir atacando al enemigo desde las distintas partes al mismo tiempo, por ejemplo; ir cambiando la estrategia, así como ellos cambian la manera de reprimir; ir transformando esta lucha en una lucha más grande. Y ahí todos tenemos responsabilidad, los que están afuera y los que estamos adentro, creo que nosotros como presos político mapuche hemos tratado de ir haciéndolo de esa manera”.

Frente a los esfuerzos del gobierno y la prensa reaccionaria por separar la lucha del pueblo mapuche y el pueblo chileno, Víctor Llanquileo apunta claramente al enemigo de clase que tenemos en común como pueblo, y a la vez precisa:

“Nuestra lucha mapuche no es contra el chileno, eso hay que dejarlo claro. Nuestra lucha es contra el empresariado, ese puñadito que tiene corrompido al estado, el empresariado grande, los Luksic, Angelini, contra ese puñado de empresarios que tiene tomado todo el poder”.

A la vez nos aclara que la lucha no es solamente en el combate contra la institución de Carabineros, la lucha es “en contra los defensores de la gran propiedad privada, y también la lucha está relacionada a la defensa de las aguas, de los recursos naturales, para poder vivir de una forma mejor acorde con el planeta. Esa es la visión como mapuche, esa es la misión como luchador social, y es la tarea”.

“La responsabilidad es nuestra, es de los que luchan en terreno”

El compañero nos dice que el mapuche que está comprometida con la lucha, con el weichan, anhela que también la lucha de pueblo chileno pase a otro nivel, a un nivel más alto: “nos gustaría que su organización fuera mucho mayor, que pueda dar mejores resultados en la forma de cómo se da la pelea en la calle, de cómo presionar a los que gobiernan, de cómo golpear. Entonces me parece correcto como mapuche solidarizar con la lucha del pueblo chileno.”

En la voz del weichafe se expresa el ánimo de mantener la lucha en alto allí donde nos corresponda estar. Sus palabras de cierre las dirige a las y los que se han dispuesto a servir al pueblo de todo corazón en medio de la lucha:

Quiero finalizar enviando un saludo a todas las expresiones de lucha en todos los rincones y territorios. Que sigamos pensando estrategias, y a continuar en este mismo camino. No cambiar, no dar el brazo a torcer, porque nosotros no podemos transar, no podemos negociar, porque hay mucho sacrificio detrás de todo esto. Hay mucha gente torturada, hay muertos, hay mucha sangre derramada, hay ojos que se han perdido, hay personas mutiladas, hay una persona postrada aún por las torturas de la policía, entonces frente a eso nosotros los presos no podemos retroceder, ni la gente que lucha que está convencida en la lucha puede tampoco retroceder, todo lo contrario, tiene que luchar con más fuerza. Porque no hay otra salida, yo no veo una salida en asambleas donde van a haber representantes que van a luchar a nombre de nosotros. La responsabilidad es nuestra, es de los que luchan en terreno, la responsabilidad es de la gente que plantean teoría, y que la apliquen en la práctica, y para eso necesitamos que quienes dirijan sea gente con valores, los que vayan alumbrando el camino tiene que ser gente que no se corrompa, para poder transformar esta sociedad, este planeta.

“Enviarles muchos saludos a la gente que pueda leer esta entrevista. Mucho valor a la gente que no tiene la experiencia de estar en la cárcel, y mucha fuerza a la gente que está afuera tratando de organizar, a que continúe con más fuerza. Estamos en un momento crucial, que podría ser definitorio, se ha logrado avanzar, pero necesitamos más trabajo, más convencimiento, sumar a más, para ir en ayuda de esa transformación, eso le podría decir desde acá desde esta cárcel de Arauco”.

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