«El martes 16 de febrero los pobladores exigieron dignidad, combativamente, en la calle, cortando la ruta con barricadas en varios puntos y enfrentándose a camotazos con los pacos por más de 10 horas. Así se desarrolló la protesta por el no retiro de la basura que llevaba más de 2 meses acumulándose en las afueras de la Toma, formando un verdadero vertedero.» Así nos ha relatado uno de los vecinos, la combativa jornada ocurrida hace poco más de un mes, donde pobladores y pobladoras de la Toma 17 de Mayo de la comuna de Cerro Navia, Santiago, salieron a luchar para vivir con dignidad.

Por Ricardo, vecino de la Toma 17 de Mayo, para Periódico El Pueblo nro. 94

La chispa se encendió

La rabia se siente cuando a la salida de tu población crece un microbasural cada día que pasa. Los pobladores se sienten invisibles, negados y despreciados. Pero además, la rabia y la frustración nacía por el incumplimiento de abastecer de agua a la población, ya que no se cuenta con red de agua potable. ¡Allí viven personas, niños y niñas que tienen derecho a un ambiente limpio!

Cuando crece la rabia y se riega con organización, surge la protesta popular. Cansados por la nula respuesta por parte del municipio que dirige Mauro Tamayo Rozas, frente a la enorme cantidad de basura que se acumulaba en la entrada de la toma, los pobladores advirtieron al alcalde que si no se les daba solución protestarían quemando toda la basura en la avenida Costanera.

El motivo por el cual se juntó tanta basura es que el municipio otorgó sólo cuatro contenedores para una población compuesta por 180 familias. El camión recolector sólo retira lo que está dentro de los contenedores, dejando la demás basura allí, la que se complementa con inescrupulosos que, a cualquier hora, van en vehículos a depositar escombros y basura.

El tema del agua es otra pelea, la municipalidad abastece con 20.000 litros de agua a la semana, lo que significa 40 litros de agua por persona a la semana, desacatando criterios establecidos hasta por la Corte Suprema, que dictaminó recientemente que cada chileno tiene derecho a un abastecimiento de 100 litros de agua diaria.

Más aún, a veces el municipio no cumple ni siquiera lo acordado. Imaginen el agua que se necesita solo en un día para una familia en que todos sus integrantes deben bañarse, lavar sus manos periódicamente, cocinar, lavar la loza y lavar la ropa, entre muchas otras más necesidades. La pandemia sólo ha acrecentado esta demanda.

La Toma 17 de Mayo se organiza internamente mediante una Mesa de Trabajo, compuesta por 5 coordinadores de cada uno de los tres sectores que constituyen la toma. A través de esta Mesa de Trabajo se había planteado previamente el problema a la municipalidad, la que se había comprometido, señalando, que en un plazo de una semana revisaría las demandas. Frente a esta respuesta la rabia fue general, esa rabia que genera la postergación y el menoscabo. Pero la clase proletaria siempre nos muestra el camino, y se resolvió salir a la calle a cumplir la palabra, como una TOMA DIGNA.

Dando cara en la protesta por más de 10 horas

El martes 16 de febrero los vecinos se reunieron en la entrada de la toma, a las 9:30 de la mañana, para organizar la protesta y salir en seguida a quemar la basura, como había sido advertido. Un vecino se motivó y comenzó a las 8:00 de la mañana a adelantar la tarea, y así comenzaron a sumarse las pobladoras y pobladores. Un conjunto de pobladoras comenzó a limpiar la entrada y lanzar con sus propias manos la mugre en la barricada, luego llegaron dos carretillas para apoyar. Bomberos se hicieron presentes, alertados por la cantidad de humo generada, mientras seguían sumándose los pobladores a la acción de protesta.

Más tarde llegan los funcionarios del Departamento de Medio Ambiente de la Municipalidad, a quienes se les recibe con hostilidad y enojo. Ya no eran bienvenidos ¡y claro, razones hay!. Los funcionarios buscan dialogar pidiendo el cese de la manifestación, ante lo cual recibieron como respuesta duras interpelaciones y cuestionamientos: ¿Por qué creerles ahora? Un vecino, voceando hacia los presentes dice: “ahora vienen los conchesumadres, cuando salimos y cortamos calle… Esta basura por qué no se la llevaron antes, esperaron hasta que dejáramos la cagá para entregar soluciones los hueones…. Nos tienen sin agua, les damos lo mismo… Somos personas, como voh oe, y queremos vivir dignamente”. Las pobladoras contribuyeron asimismo a tapizarlos de improperios.

En medio de la protesta, se entablan finalmente las conversaciones con dos integrantes de la Mesa de Trabajo, al lado de las barricadas encendidas y la expectación de las pobladoras y pobladores. Un poblador gritó “ahora escuchemos a pinocho”, ya sabiendo que nuevamente prometerían solo mentiras. Los del municipio ahora diligentemente ofrecieron que al día siguiente retirarían la basura -ya no en una semana-, pero que el tema del agua no les competía, por ser ellos del departamento de Medio Ambiente. Frente a esto un poblador los increpa “queremos las soluciones ahora, ya no les creemos, que esta es la cuarta vez que prometen y no cumplen”. Frente a esto se pregunta entre los pobladores si se sigue la lucha o se esperaba lo que ofrecía la Municipalidad. La respuesta no se hizo esperar: que se siga protestando.

Las barricadas volvieron a encenderse y continuó la quema de la basura. Entonces llegan los Carabineros a “dialogar”. Se les manifestaron los mismos argumentos, pero algunos pobladores y pobladoras comenzaron a gritar consignas contra ellos: asesinos, paco perkin, garabatos varios y que se fueran, que allí no los quieren. A esta hora ya estaban pobladores con capucha y recogiendo piedras para echarlos.

Lo que en un principio eran tres pacos de gorra, al instante se volvieron en más de 50 pacos, 2 zorrillos, dos guanacos y un amplio contingente de fuerzas especiales. Pero los vecinos lejos de intimidarse, más se prendieron y fueron a camotearlos. El guanaco a través de altoparlante solicita el término de la protesta para despejar la vía y que no se lanzaran más objetos contundentes hacia ellos. Frente a esto, todos se rieron y corrieron a apedrear el guanaco.

El guanaco arremetió contra los pobladores, pero la combatividad era mayor. Se cerró de extremo a extremo la calle con una reja arrancada de la vereda. Ésta impedía el avance del guanaco y el zorrillo, por lo que los pacos realizaron una avanzada con el guanaco y una gran cantidad de lacrimógenas para sacarla y poder adelantarse y apagar las barricadas. Los pacos lograron su cometido.

Un poblador recuerda entonces que hay un auto abandonado en la toma y que podía usarse para cerrar la calle. Esta idea prendió en todos los presentes y un piño de pobladores sacó el auto a pulso y lo volcaron frente a la estupefacta mirada de la represión, para encenderlo como barricada. Frente a la iniciativa de los pobladores que estaban a punto de cerrarles el paso nuevamente, los pacos arremeten con todo y consiguen retirar el auto antes de que los vecinos alcancen a encenderlo. Pero los vecinos no se desmoralizaron, siguieron combatiendo y avanzando hasta aproximarse al punto donde los pacos habían retirado el vehículo y comienza allí el forcejeo para quitárselo de las manos. Sin embargo, eran pocos para lograrlo y no se consiguió. A cambio, fue recuperada la reja que inicialmente había sido instalada para cerrar el paso, la cual recuperó su posición, pero ahora con más refuerzos, alambres, sogas, cables, etc… Había harta basura acumulada y se usaba ahora en favor de la lucha.

En la calle se logran las conquistas

La protesta se extendió hasta el atardecer. El carácter combativo de las y los pobladores logró que al día siguiente el municipio efectivamente se llevara toda la basura y escombros, tal como hacía mucho tiempo habían reclamado los vecinos. Se instalaron además otros cinco contenedores de basura, un punto verde y quedó establecido el compromiso de que todos los sábados habrá un contenedor para botar escombros.

Durante la justa manifestación fueron detenidos cuatro pobladores y una pobladora, los que fueron liberados al día siguiente.

En todas y todos quienes participamos de la jornada nos queda en claro una gran verdad: para los pobres nunca ninguna “autoridad” ha facilitado las cosas, sino que todo, absolutamente todo se ha conquistado con organización y lucha.

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